Una delegación de alto nivel de los tres países que integran el Pacto de La Meca —Arabia Saudí, Pakistán y Turquía— se reúne este lunes en Teherán con altos cargos del régimen iraní, en un nuevo intento por contener la escalada de ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, contra territorio saudí. La cita fue confirmada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán a través de su subsecretario, Ali Bagheri Kani, quien explicó que la reunión se decidió en conversaciones entre altos cargos de seguridad de Irán y Pakistán, país que ha mediado para lograr treguas en la guerra desatada desde febrero por el ataque estadounidense-israelí contra la República Islámica.
El Pacto de La Meca es una alianza estratégica conformada por Arabia Saudí, Pakistán y Turquía, surgida en 2025 con el objetivo de coordinar posiciones en materia de seguridad regional y contrarrestar la influencia de actores no estatales respaldados por Irán. En ese contexto, la ofensiva hutí contra territorio saudí ha reavivado las tensiones en la península arábiga y ha puesto a prueba la capacidad de mediación de Pakistán, único país del pacto con canales abiertos tanto con Teherán como con Riad. La guerra iniciada en febrero pasado, tras el ataque estadounidense-israelí contra instalaciones iraníes, ha generado un escenario de alta volatilidad que amenaza con desbordar las fronteras del conflicto.
El rol de Pakistán y la mediación para una tregua
Según detalló Ali Bagheri Kani, la reunión de este lunes en Teherán responde a un esfuerzo coordinado entre los servicios de seguridad de Irán y Pakistán para explorar vías de desescalada. «La visita se enmarca en las conversaciones mantenidas con funcionarios paquistaníes para lograr una tregua en la guerra», señaló el subsecretario iraní, quien no precisó los nombres de los integrantes de la delegación ni la duración del encuentro. Fuentes diplomáticas consultadas por El País Chile indican que la delegación estaría encabezada por ministros de Relaciones Exteriores y asesores de seguridad de los tres países, aunque no ha habido confirmación oficial al respecto.
El Pacto de La Meca ha buscado posicionarse como un bloque de estabilidad frente a la crisis, pero sus miembros enfrentan presiones internas divergentes: Arabia Saudí ha sido blanco directo de los hutíes, Turquía mantiene intereses comerciales y militares en la región, y Pakistán afronta una delicada situación económica que limita su margen de acción. La reunión de este lunes representa, por tanto, una prueba de fuego para la cohesión del bloque y para la viabilidad de una salida negociada al conflicto.
Impacto regional y proyecciones de la reunión
La cita en Teherán se produce en un momento crítico: los ataques hutíes contra territorio saudí se han intensificado en las últimas semanas, alcanzando infraestructuras petroleras y áreas civiles, lo que ha elevado el precio del crudo en los mercados internacionales. Analistas coinciden en que una escalada mayor podría arrastrar a otros actores regionales y afectar la seguridad energética global. En ese sentido, la delegación del Pacto de La Meca busca arrancar de Irán compromisos concretos para frenar el apoyo a los hutíes y sentar las bases de una tregua duradera.
Se espera que al término del encuentro se emita un comunicado conjunto con los avances alcanzados. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estas conversaciones, que podrían marcar un punto de inflexión en la guerra. Para Chile, aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, sus efectos se hacen sentir en la volatilidad de los precios del petróleo y en la incertidumbre de los mercados, factores que impactan directamente en la economía nacional. Enfoque Digital seguirá informando sobre las próximas etapas de esta negociación.
















