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Experto argentino advierte sobre el manejo de expectativas en la minería y su diferencia con Chile

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El director de la División de Energía, Recursos Naturales y Medio Ambiente de Poliarquía Consultores, Ernesto Cussianovich, advirtió que la minería genera expectativas que todavía no estamos explicando, al analizar el auge del sector en Argentina y las diferencias estructurales con Chile y Perú. En una entrevista con El Pregón Minero, el experto sostuvo que el principal desafío no es comunicar las cifras de inversión o empleo, sino los tiempos reales de desarrollo de los proyectos, para evitar que la ansiedad de las comunidades y los proveedores se transforme en decepción.

Cussianovich explicó que la minería argentina se distingue de la chilena y la peruana por la estructura de propiedad de los recursos y el rol de las provincias. Mientras Chile y Perú son países unitarios, Argentina es un país federal con un federalismo débil, donde las provincias administran los recursos mineros. «Son provincias que, aunque tengan poco peso en la opinión pública nacional, manejan dos o tres proyectos de clase mundial, con grandes recursos y eso tiene una implicancia política», afirmó. Esta realidad, según el experto, complejiza la relación entre el Estado nacional y las provincias, y exige un manejo cuidadoso de las expectativas locales.

La minería y el desafío de explicar los tiempos

El especialista diferenció tres tipos de minería en Argentina: la tradicional o business as usual, la nueva minería vinculada a grandes compañías como BHP, Glencore y Río Tinto, y la de proveedores de servicios. Sobre esta última, advirtió que existe «mucha ansiedad que es lógica frente a la expectativa y a lo que se define como el boom minero». No obstante, calificó ese boom como «una entelequia» debido al deficiente manejo de las expectativas. «Hemos explicado muy bien cantidades, toneladas, miles de dólares, cantidad de empleos. Les hemos explicado muy bien el eje de ‘I’. Sin embargo, en nuestro otro eje, que es el eje de ‘X’, no lo hemos explicado lo suficiente», señaló, refiriéndose a los plazos y condiciones de concreción de los proyectos.

Cussianovich ilustró la situación con una analogía: «Es como cuando vas a tomar un avión y una hora antes del despegue tenés a la gente haciendo la cola para subir al avión. Eso no es nada más que ansiedad». Agregó que, aunque el piloto anuncie que todos viajarán, la ansiedad se mantiene. Por ello, propuso que los gobiernos provinciales creen una «subsecretaría de expectativas» y que las empresas cuenten con una «gerencia de expectativas». «Ha crecido de tal manera que hoy es muy difícil volver para atrás y explicar», sostuvo.

Impacto en las comunidades y el rol de los proveedores

El director de Poliarquía Consultores también se refirió al impacto del llamado derrame minero en las comunidades. Señaló que en un contexto donde el principal problema es el empleo y el ingreso, la minería aparece como un vector generador de expectativas, pero que estas pueden decrecer. «En los estudios que hacemos en Catamarca y en San Juan, por ejemplo, frente a la gran expectativa de mirar a la minería como un vector generador de empleo, esa expectativa se redujo un 15% en el transcurso de un año», reveló. Esto, a su juicio, da cuenta de una «realpolitik» donde el ciudadano pasa de la expectativa al enojo, y surgen los llamados «mineros-antimineros».

Para evitar este escenario, Cussianovich enfatizó la necesidad de explicar que la minería no se hace de la noche a la mañana. «Tenés que capacitarte, prepararte, pagar tus impuestos, hacerlo todo bien. Mis estándares son A, B, C y D. Te voy a ayudar», ejemplificó sobre el mensaje que deben recibir las comunidades y proveedores. Asimismo, destacó que la minería, por su propia naturaleza de riesgo, está mejor preparada que otros sectores para resistir y adaptarse, y que esa ventaja comparativa debe utilizarse para ordenar el desarrollo local.

Finalmente, el experto subrayó que el debate actual ya no es «minería sí o minería no», sino cómo se hará, cuánto y cuándo. En ese sentido, llamó a explicar el desarrollo del cobre y el litio en los próximos años, considerando que en Argentina solo un 30% de la población dice conocer algo de minería. La advertencia de Cussianovich cobra relevancia para la industria chilena, donde la convivencia con las comunidades y la gestión de expectativas son desafíos permanentes, especialmente en regiones como Atacama y la Provincia del Huasco, donde la actividad minera es un pilar económico y social.