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El Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Bienes Nacionales, anunció un ambicioso plan maestro para impulsar el desarrollo turístico e inmobiliario en el sector sur de Bahía Inglesa, en la Región de Atacama. La iniciativa, dada a conocer por la ministra Catalina Parot en el marco de la feria Edifica 2026, contempla una superficie total de 420 hectáreas y busca atraer inversión privada mediante la licitación de terrenos fiscales, aunque su concreción dependerá de futuros procesos administrativos. La primera etapa considera poner a la venta cerca de 80 hectáreas de borde costero, de las cuales 28 estarían destinadas a proyectos hoteleros y turísticos, mientras que las restantes 51 quedarían disponibles para iniciativas inmobiliarias. El plan, según la autoridad, apunta a transformar un área que históricamente ha sido objeto de abandono y tomas ilegales en un polo de desarrollo regulado.
Bahía Inglesa es uno de los destinos turísticos más reconocidos de la Región de Atacama, ubicado en la comuna de Caldera, provincia de Copiapó. Su playa de arenas blancas y aguas cristalinas le ha valido el apelativo de «Caribe chileno», atrayendo cada verano a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Sin embargo, en los últimos años el balneario ha enfrentado problemáticas asociadas a la ocupación irregular de terrenos fiscales, la falta de planificación urbana y la presión sobre sus ecosistemas, especialmente los humedales costeros. El anuncio del plan maestro se enmarca en una estrategia gubernamental por ordenar el territorio y fomentar el desarrollo económico local, pero con resguardos ambientales y urbanísticos que eviten la depredación del paisaje.
Plan maestro de Bahía Inglesa: licitación de 80 hectáreas y reglas claras para la inversión
La ministra Catalina Parot explicó que el objetivo es que los proyectos que se instalen en el sector «conversen con la naturaleza del lugar», por lo que el Estado se reserva la facultad de definir las reglas básicas que deberán cumplir los desarrolladores. Entre las restricciones anunciadas, destacan la prohibición de construir cerca de humedales y la limitación de la altura de los edificios a un máximo de 10,5 metros, equivalente a unos cuatro pisos. «La idea es que los proyectos que se instalen ahí sean proyectos que conversen con la naturaleza del lugar, es por eso que nos reservamos la facultad de poder definir las reglas básicas que deben tener los proyectos que se instalen», sostuvo la secretaria de Estado. Asimismo, la ministra defendió la planificación y la disponibilidad de infraestructura existente en la comuna como antecedentes que respaldan la iniciativa, y enfatizó que se busca que «estas playas, que han sido durante tanto tiempo materia de abandono, materia de tomas y materia de incivilidades, se transformen en un lugar maravilloso para que podamos gozar todos los chilenos».
El plan maestro no solo contempla la venta de terrenos, sino que también establece lineamientos para el desarrollo urbano y la protección del medio ambiente. Según lo informado por Bienes Nacionales, las 80 hectáreas de la primera etapa se licitarán mediante concurso público, y los proyectos deberán cumplir con las normativas sectoriales correspondientes. La superficie destinada a hoteles y turismo (28 hectáreas) busca ampliar la oferta de alojamiento en un destino que actualmente enfrenta una alta demanda estacional, mientras que las 51 hectáreas restantes podrían albergar viviendas, aunque con similares restricciones de altura y emplazamiento. La iniciativa también considera la necesidad de dotar de servicios básicos e infraestructura vial a los nuevos desarrollos, aspectos que serán evaluados en las bases de licitación.
Impacto y proyecciones: un desarrollo condicionado a la concreción de las licitaciones
El impacto de este plan en la comunidad de Caldera y la Región de Atacama dependerá de cómo se materialicen las licitaciones y de la capacidad de las autoridades para hacer cumplir las regulaciones anunciadas. Por un lado, se espera que la llegada de inversiones privadas genere empleo y dinamice la economía local, especialmente en el sector turístico, que ya es un pilar para la comuna. Por otro, organizaciones ambientales y vecinos han manifestado en el pasado su preocupación por la presión sobre los humedales y la pérdida de biodiversidad, por lo que el éxito del plan estará supeditado a la efectiva protección de estos ecosistemas. La ministra Parot enfatizó que el Gobierno busca un equilibrio entre desarrollo y conservación, y que las reglas serán fiscalizadas rigurosamente.
Aunque el anuncio se realizó en octubre de 2026, las obras aún no están en marcha y se espera que los procesos de licitación comiencen en los próximos meses. El plan maestro de 420 hectáreas representa una de las apuestas más significativas del Ejecutivo por ordenar el borde costero de Atacama, una región que combina un enorme potencial turístico con fragilidades ambientales. De concretarse, Bahía Inglesa podría consolidarse como un destino de clase mundial, pero el desafío será evitar que el desarrollo inmobiliario termine por degradar el mismo paisaje que lo hace atractivo. La comunidad y los inversionistas estarán atentos a las bases de licitación y a las garantías que se establezcan para el cumplimiento de las normas.
















