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Boric urge a la izquierda a ampliar su base y La Moneda responde pidiendo “deferencia” a exmandatarios

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El expresidente Gabriel Boric advirtió que la izquierda no es mayoría en Chile y emplazó al progresismo a abandonar las disputas internas para convencer a quienes piensan distinto, durante la conmemoración de los 120 años de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Desde la Casa Central de la universidad, el exmandatario realizó un diagnóstico crudo de la correlación de fuerzas actual, señalando que las peleas entre el Frente Amplio, las Juventudes Comunistas y el Partido Socialista ocurren en un «nicho muy chico» y que el debate país está transitando por otras coordenadas, lo que exige «levantar la mirada» para volver a ser una alternativa mayoritaria.

La intervención se enmarca en el intento articulado por Boric y la también expresidenta Michelle Bachelet para cohesionara seis partidos de oposición —desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista— en torno a una agenda común frente a la administración de José Antonio Kast. El propio Boric había reconocido a comienzos de octubre que la izquierda perdió las últimas elecciones «y por mucho», por lo que su llamado en la FECh funciona como una hoja de ruta para reconstruir hegemonía: reconocer la derrota, dejar de hablarse entre convencidos y disputar el sentido común en sectores que hoy se sienten ajenos al proyecto progresista.

El diagnóstico de Boric: “la izquierda no es mayoría” y las disputas de nicho

En su alocución, Boric fue enfático al sostener que la izquierda no es mayoría y que la autocrítica debe traducirse en acción política concreta. «Tenemos que convencer a quienes piensan distinto a nosotros», subrayó, desmarcándose de una dinámica que, a su juicio, esteriliza el debate público. La ceremonia, que reunió a figuras históricas como Marisol Prado —primera mujer en presidir la FECh y quien definió a la organización como «el alma de este país»—, también sirvió de escenario para que la actual presidenta de la federación, Laura Mlynarz, reivindicara el rol del movimiento estudiantil y advirtiera movilizaciones frente a los recortes educativos contemplados en el proyecto de Presupuesto 2027. «Frente a eso nos van a encontrar como estudiantes organizados», sentenció Mlynarz, anticipando un semestre de tensión en el ámbito educacional.

La réplica de La Moneda: “deferencia” y aportes en lugar de campaña

La respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar y marcó el debut de Gonzalo Arenas como nuevo vocero de Gobierno (subsecretario de la Segegob). Consultado por el rol crítico de Boric, Arenas —exdiputado de la UDI— exigió un «trato más deferente» hacia los exmandatarios, argumentando que la tradición republicana demanda que quienes ocuparon La Moneda aporten su experiencia conversando reservadamente con las autoridades y entregando soluciones, en lugar de formular críticas públicas «como si fuera un parlamentario o alguien que está en un proceso de campaña política». El contraste quedó instalado en su primer día de vocería: mientras el expresidente pide apertura programática para recuperar mayorías, el Gobierno le reclama contención institucional.

Este cruce evidencia la tensión estructural que atraviesa a la centroizquierda y la izquierda chilena en su tránsito hacia la oposición: la dificultad de procesar la derrota electoral sin fragmentarse y la disputa por el liderazgo moral del sector. La conmemoración de los 120 años de la FECh, con el lanzamiento de un archivo digital y un fotolibro histórico, terminó así transformándose en el telón de fondo donde se escenificó el primer gran round político del nuevo ciclo: la definición de cómo y desde dónde se construye la alternativa al actual oficialismo, y qué lugar ocupan en ese tablero los exmandatarios y las nuevas generaciones dirigentes.