El Gobierno oficializó esta semana la llegada del exdiputado de la UDI Gonzalo Arenas como nuevo vocero de contingencia, en el marco de un tercer rediseño del equipo comunicacional de La Moneda en apenas siete meses. El anuncio se produce tras la renuncia del subsecretario de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), José Francisco Lagos, quien dejó el cargo hace un par de semanas, obligando a repensar el esquema de vocerías. Con este movimiento, el Ejecutivo busca cerrar el flanco de los errores comunicacionales que han marcado su gestión, y que tuvieron su punto más crítico en la controversia por la frase del «Estado en quiebra».
La designación de Arenas no pasó desapercibida en el mundo político. El oficialismo celebró su arribo, destacando su experiencia parlamentaria y su capacidad para comunicar. Sin embargo, la oposición reaccionó con críticas, recordando un antiguo impasse protagonizado por Arenas en 2009 con el entonces ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma. Para sectores del Frente Amplio y otros partidos de izquierda, el nuevo vocero no reúne el perfil adecuado para un cargo que requiere diálogo y empatía con la ciudadanía.
Un nuevo intento por ordenar la comunicación gubernamental
El rediseño comunicacional anunciado esta semana representa el tercer intento del Gobierno por encontrar una fórmula efectiva para transmitir su mensaje. El primer modelo, encabezado por la exministra Mara Sedini, duró solo 69 días debido a errores de forma y fondo. Luego se implementó un segundo esquema que asignó al biministro Claudio Alvarado la responsabilidad de Interior, Segegob y vocerías institucionales, mientras que el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, asumía las vocerías de contingencia. A pesar de las pruebas, los resultados no fueron los esperados, y la renuncia de Lagos precipitó un nuevo ajuste.
En ese contexto, la llegada de Arenas a la Subsecretaría de la Segegob, con el rol de vocero de contingencia, apunta a profesionalizar la entrega de información y a mejorar la coordinación con los medios. El diputado Diego Schalper (RN) respaldó la decisión y señaló que «el Gobierno tiene un desafío de comunicar mucho más y mucho mejor las muchas cosas buenas que se hacen». Agregó que «si eso es a través de un subsecretario, si eso es a través de un modelo mayor, nosotros lo vamos a apoyar».
Oposición cuestiona el perfil de Arenas y apunta al diseño
Las críticas desde la oposición no se hicieron esperar. El diputado Jaime Bassa (FA) fue categórico al afirmar que Arenas «se ha caracterizado en su pasado político por ser una persona poco dialogante». A su juicio, «nos parece que es una mala señal para la democracia, pero retrata de cuerpo entero cómo la extrema derecha se vincula con la política institucional y especialmente con la oposición». El parlamentario aludió al recordado impasse de 2009, cuando Arenas, entonces diputado, protagonizó un tenso intercambio con el ministro Pérez Yoma.
En la misma línea, la timonel del Frente Amplio, Gael Yeomans, puso el acento en que el problema de fondo no es la persona designada, sino el diseño comunicacional. «Todos los problemas que hemos tenido de comunicación, no sé si se van a resolver simplemente poniendo a Gonzalo Arenas en esto, porque creo que hay un problema más grave, que es de diseño», sostuvo. Y agregó: «El problema no se va a resolver simplemente con un subsecretario que además no sé cuál va a ser su poder político real en esto».
Impacto en la agenda pública y próximos pasos
La designación de Arenas se produce en un momento en que el Gobierno enfrenta desafíos importantes en materia de comunicación, especialmente en la recta final de su primer año de gestión. La ciudadanía ha manifestado su descontento con la forma en que el Ejecutivo ha abordado crisis como la del «Estado en quiebra» y otros errores comunicacionales que han generado ruido político. Con este nuevo esquema, La Moneda espera recuperar la iniciativa y transmitir de mejor manera sus logros.
El nuevo vocero de contingencia deberá coordinar las vocerías de los distintos ministerios y enfrentar los cuestionamientos de la oposición, que ya anticipa una férrea fiscalización. Se espera que en los próximos días se den a conocer más detalles sobre el rol específico de Arenas y su equipo, así como las primeras actividades públicas que realizará en su nuevo cargo. Mientras tanto, el oficialismo confía en que su experiencia y carácter contribuirán a mejorar la imagen del Gobierno, mientras la oposición advierte que no basta con cambiar nombres si no se corrigen los errores de fondo.
















