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Viajar por el peaje más caro de Chile se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para los automovilistas que diariamente transitan por la Región de Valparaíso, especialmente en la Ruta 60-CH que une San Felipe con Viña del Mar. Recorrer este trayecto de menos de 120 kilómetros puede llegar a costar hasta $15.500 solo en cobros de peaje en horario punta, superando con creces el valor requerido para desplazarse por más de 400 kilómetros entre Chillán y la Región Metropolitana. Esta situación ha generado profunda molestia entre los usuarios y autoridades locales, quienes cuestionan las fórmulas contractuales que permiten tarifas de tal magnitud.
El epicentro de este descontento se concentra en el Troncal Quillota, emplazado en el kilómetro 23 de la vía concesionada por Autopista de Los Andes, perteneciente al grupo español Abertis. Desde enero de 2018, este punto ostenta el récord nacional en tarifas: los conductores deben pagar $5.350 en horario normal, cifra que asciende dramáticamente hasta los $8.050 al cruzar en horario punta debido a un recargo del 50% estipulado en las bases de licitación originales. Documentos históricos de la concesión indican que en 2001 se fijó una tarifa de referencia inicial de solo $800, la cual se disparó por reajustes superiores a la inflación y sucesivas modificaciones contractuales a lo largo de las décadas.
El impacto diario en la comunidad y el testimonio de los automovilistas
Entre los afectados cotidianos se encuentra el sacerdote Felipe Lizama, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de los Desamparados de Quillota, quien reconoce que el alza anual de enero golpea duramente su presupuesto pastoral. El religioso, al igual que cientos de trabajadores y residentes que deben trasladarse hacia la costa por motivos laborales o de salud, gasta decenas de miles de pesos mensuales solo para sortear las barreras de peaje. En conversación con unidades de investigación periodística, el presbítero confesó que le tiembla todo cuando se acerca el periodo de ajuste tarifario, una realidad compartida por trabajadores de la zona que lamentan la falta de rebajas proporcionales en comparación con otras rutas del país.
Las críticas no solo provienen de los ciudadanos de a pie, sino también del ámbito político comunal. El alcalde de Quillota, Luis Mella, ha calificado esta disparidad de tarifas como una verdadera burla, cuestionando con dureza que las rebajas y medidas de alivio anunciadas por el Gobierno para las autopistas de la Región Metropolitana no se extiendan ni consideren de la misma manera a las regiones, donde los usuarios cargan con tarifas desproporcionadas frente a la distancia recorrida.
Proyecciones y demandas por equidad tarifaria en las rutas concesionadas
Mientras las agrupaciones de automovilistas y las autoridades comunales continúan exigiendo la revisión de los contratos de concesión vigentes, el panorama a corto plazo no muestra modificaciones sustanciales para el Troncal Quillota. La urgencia por establecer un sistema tarifario más justo y equitativo se mantiene como una demanda persistente en la zona interior de la Región de Valparaíso, donde los habitantes exigen que el Estado intervenga para frenar el continuo incremento en el costo de la conectividad vial.
















