Advertisement

Vestigios del cometa Halley iluminarán el cielo del desierto de Atacama con lluvia de estrellas




Puedes cambiar la voz (gratis). Primero lee el título y luego la noticia.

Los vestigios del mítico cometa Halley iluminarán el cielo del desierto de Atacama durante los próximos días, con un peak de actividad previsto para el 21 y 22 de octubre, según informó el investigador del Centro de Investigación, Tecnología y Vinculación con el Medio (Citeva) de la Universidad de Antofagasta, Dr. Christian Nitschelm. El fenómeno, conocido como lluvia de meteoros Oriónidas, se produce cada año cuando la Tierra atraviesa los restos de polvo y hielo dejados por el cometa en su órbita alrededor del Sol. Para esta ocasión, se espera el avistamiento de fenómenos tipo estrella fugaz y bólidos, que podrán ser observados a simple vista en los cielos privilegiados de la Región de Atacama.

La lluvia de meteoros Oriónidas es uno de los eventos astronómicos más esperados por los observadores del cielo en el hemisferio norte y sur. Se produce anualmente entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, pero su máxima actividad ocurre alrededor del 21 de octubre. En esta ocasión, la coincidencia con la fase lunar y las condiciones atmosféricas podrían favorecer la visibilidad en el desierto de Atacama, uno de los lugares con mayor claridad atmosférica del planeta. El cometa Halley, que visita la Tierra cada 76 años aproximadamente, dejó una estela de partículas que la Tierra encuentra cada año, generando así las Oriónidas y las Eta Acuáridas en mayo.

El peak de la lluvia de estrellas Oriónidas en Atacama

El Dr. Christian Nitschelm, investigador del Citeva de la Universidad de Antofagasta, explicó que «se espera el avistamiento de fenómenos tipo estrella fugaz y bólidos», refiriéndose a los meteoros más brillantes que cruzan el cielo. Según el especialista, la lluvia de meteoros Oriónidas es producida por los vestigios del cometa Halley, y su observación no requiere de instrumentos ópticos, aunque se recomienda buscar lugares oscuros y despejados para apreciar mejor el espectáculo. En la Región de Atacama, existen múltiples puntos ideales para la observación astronómica, como los alrededores de Vallenar, el valle del Huasco y el Parque Nacional Pan de Azúcar, entre otros.

Las Oriónidas son conocidas por su velocidad, ya que los meteoros ingresan a la atmósfera terrestre a unos 66 kilómetros por segundo, lo que produce trazos luminosos rápidos y brillantes. Aunque la tasa de meteoros por hora puede variar, en años favorables se han registrado entre 20 y 30 meteoros por hora en condiciones óptimas. Para esta ocasión, se espera una actividad moderada, pero la presencia de bólidos podría realzar el espectáculo. La observación se verá favorecida en las horas previas al amanecer, cuando la constelación de Orión, de donde parecen provenir los meteoros, se encuentra más alta en el cielo.

Impacto y proyecciones para el turismo astronómico en Atacama

El evento astronómico representa una oportunidad para el turismo en la Región de Atacama, que se ha posicionado como un destino de clase mundial para la observación del cielo. La lluvia de estrellas podría atraer a visitantes nacionales y extranjeros a localidades como San Pedro de Atacama, Vallenar y Copiapó, donde operadores turísticos ofrecen tours astronómicos. Además, el fenómeno servirá como instancia educativa para escuelas y comunidades, fomentando el interés por la ciencia y la astronomía en la región.

Se recomienda a los interesados en observar las Oriónidas buscar lugares alejados de la contaminación lumínica, como sectores rurales o reservas naturales, y abrigarse adecuadamente para las bajas temperaturas nocturnas del desierto. La observación a simple vista es suficiente, aunque el uso de binoculares o telescopios puede enriquecer la experiencia. El peak se extiende durante la noche del 21 y la madrugada del 22 de octubre, por lo que se sugiere planificar con anticipación y consultar las condiciones meteorológicas locales. Con este evento, los vestigios del cometa Halley vuelven a iluminar el cielo de Atacama, recordando la conexión entre nuestro planeta y los cuerpos celestes que surcan el sistema solar.