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Trump y su influencia en la segunda vuelta brasileña: Lula y Flávio Bolsonaro disputan la presidencia




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A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Brasil, programada para este domingo 25 de octubre, la atención internacional se centra en la reñida contienda entre el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador de derecha Flávio Bolsonaro. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que sigue «muy de cerca» los comicios brasileños, lo que ha generado preocupación en el oficialismo por una posible injerencia electoral. Las encuestas muestran una diferencia mínima entre ambos candidatos, mientras la corrupción y la delincuencia dominan la agenda de campaña, pero un tema adicional ha cobrado relevancia: la presunta interferencia de Washington en el proceso electoral brasileño.

Las relaciones entre Brasilia y Washington atraviesan un momento de crisis. El gobierno brasileño acusa a la administración Trump de adoptar una serie de medidas políticas, diplomáticas y económicas destinadas a favorecer la campaña del senador Flávio Bolsonaro, quien, según analistas, sería más afín a los intereses estadounidenses. Estas acusaciones se suman a un histórico de tensiones comerciales y políticas entre ambas naciones, que se remontan a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos el año pasado. En ese marco, un documento revelado por el periódico brasileño O Estado de S. Paulo el 17 de septiembre pasado detalla supuestas exigencias estadounidenses para reducir los aranceles, entre ellas la liberación de «disidentes políticos», una referencia velada al expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula.

Acusaciones de injerencia y el rol de Trump en la campaña brasileña

El presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, han expresado públicamente su rechazo al encarcelamiento de Jair Bolsonaro, calificándolo de «cacería de brujas». Estas declaraciones, junto con las medidas económicas, han sido interpretadas por el gobierno de Lula como una intromisión en los asuntos internos de Brasil. El profesor James N. Green, experto en historia política brasileña de la Universidad de Brown, señaló a la BBC que «los aranceles fueron diseñados por la administración Trump para presionar al gobierno brasileño. No había justificación económica. Era simplemente otra forma de interferir en las elecciones». Green agregó que Washington mantenía una balanza comercial favorable con Brasilia al momento de imponer los aranceles, lo que refuerza la tesis de que las medidas responden a motivaciones políticas y no comerciales.

Además de las acciones diplomáticas y comerciales, la campaña de Lula ha denunciado al gigante tecnológico estadounidense Meta por presuntamente reducir la visibilidad de su contenido en plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, de amplio uso en Brasil. Aunque Meta negó las acusaciones, comunicaciones internas de empleados obtenidas por el periódico Folha de S. Paulo indicarían restricciones aplicadas a cuentas vinculadas al candidato de izquierda. Este tipo de acciones, de confirmarse, constituirían una forma de interferencia indirecta en el proceso electoral, aprovechando el alcance masivo de las redes sociales en la sociedad brasileña.

Impacto en la comunidad y proyecciones para la segunda vuelta

La presunta injerencia estadounidense ha generado un clima de tensión adicional en la antesala del balotaje. Para los votantes brasileños, especialmente aquellos de sectores populares que apoyan a Lula, estas acciones podrían ser vistas como un intento de desestabilizar la democracia brasileña y favorecer a un candidato alineado con intereses extranjeros. La campaña de Flávio Bolsonaro, por su parte, no ha comentado directamente sobre las acusaciones, pero su estrecha relación con el expresidente Jair Bolsonaro y su afinidad con Trump sugieren que cualquier respaldo implícito de Washington podría beneficiarlo entre el electorado de derecha.

De cara a la segunda vuelta del 25 de octubre, las encuestas anticipan una diferencia mínima, por lo que cualquier factor externo podría inclinar la balanza. El gobierno brasileño ha instado a la comunidad internacional a respetar la soberanía del país y ha advertido que tomará medidas diplomáticas si se comprueba una interferencia directa. Mientras tanto, la campaña de Lula ha intensificado sus llamados a la unidad y a la defensa de la democracia, mientras que el senador Bolsonaro busca capitalizar el apoyo de Estados Unidos. El desenlace de estos comicios no solo definirá el futuro político de Brasil, sino que también pondrá a prueba la resiliencia de sus instituciones frente a presiones externas.