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Chile reporta que las reservas de agua crecieron un 26,8% en octubre de 2026, alcanzando 7.609 millones de metros cúbicos, según el balance de la Dirección General de Aguas (DGA). Este salto, de 1.608 millones de m³ respecto al mismo mes del año anterior, constituye un escenario más favorable para la minería y la generación eléctrica en todo el país.
El aumento se debe a la recuperación de precipitaciones invernales y a una mayor acumulación de nieve en la cordillera. La DGA, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, monitorea 25 embalses distribuidos en nueve regiones, de los cuales el 64% se destina al riego agrícola, el 16% a la generación hidroeléctrica y el 12% al suministro de agua potable. La mejora hídrica es especialmente relevante para las regiones del norte, donde la escasez ha limitado históricamente la expansión de proyectos mineros.
Impacto de las reservas de agua en la minería
Según la propia DGA, el incremento de los niveles de los embalses permite una mayor disponibilidad de agua para procesos de extracción y beneficio de minerales, reduciendo la vulnerabilidad de las operaciones frente a sequías prolongadas. En la zona de Atacama y Coquimbo, donde se concentran importantes minas de cobre, oro e hierro, la mayor capacidad de almacenamiento se traduce en una mayor seguridad de suministro y en la posibilidad de planificar inversiones de infraestructura hídrica a mediano plazo.
Representantes del sector minero señalaron que la recuperación hídrica “abre una ventana de oportunidad para reactivar proyectos que estaban en pausa por la falta de agua”. Añadieron que la estabilidad del recurso hídrico también beneficia a la generación eléctrica, pues el 16% de la capacidad de los embalses está destinada a hidroeléctricas que abastecen a centros de consumo industrial y urbano.
Proyecciones y próximos pasos
A pesar del avance, la DGA advierte que la distribución de los niveles de los embalses sigue siendo desigual. Mientras algunos, como los de la Región de Valparaíso, permanecen bajo el 20% de su capacidad, otros en Coquimbo operan a plena capacidad y vertimiento. Esta heterogeneidad obliga a una gestión diferenciada del recurso, con planes de transferencia y racionamiento según la zona.
En los próximos meses, la autoridad hídrica continuará publicando balances mensuales y evaluará la necesidad de activar medidas de contingencia en cuencas críticas. Para la minería, la expectativa es que la mayor disponibilidad de agua permita consolidar la producción y explorar nuevas oportunidades de expansión, siempre bajo criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente.












