Una activista relata la larga espera de un menor migrante en una audiencia masiva, tras la cancelación de ayudas federales a organizaciones que representan a niños.
Una activista narra cómo acompañó a un niño de 11 años en una larga espera de nueve horas hasta su audiencia de inmigración. Este caso se produce en el contexto de la cancelación de ayudas federales a las organizaciones que representan legalmente a los niños migrantes.
Según la activista, el niño, que viajó desde un país centroamericano, llegó a una sala de espera abarrotada en una oficina de inmigración. Allí, los menores y sus representantes pasaron casi todo el día en una espera interminable, con la promesa de que su turno llegaría al final de la jornada.
La cancelación de las ayudas federales a estas organizaciones ha complicado aún más la situación, dejando a muchos menores y sus representantes sin el apoyo necesario para navegar el complejo sistema de inmigración. La activista destaca la necesidad de una atención más rápida y efectiva para estos menores migrantes.
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