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Minería chilena en alerta: Suman 13 trabajadores fallecidos durante 2026 y expertos exigen mayor fiscalización




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La seguridad en la minería chilena atraviesa uno de sus momentos más críticos tras confirmarse que el número de trabajadores fallecidos ascendió a 13 en lo que va del año 2026. El más reciente de estos lamentables episodios ocurrió en la mina Aguilucho, ubicada en la Región de Antofagasta, un hecho que profundiza la preocupación transversal en torno a las condiciones en que se desarrollan las operaciones extractivas. De acuerdo con los antecedentes oficiales recopilados por las autoridades y expertos del sector, siete de estas muertes se han concentrado de manera alarmante desde el pasado 23 de septiembre, configurando una seguidilla de accidentes fatales que comprende derrumbes, explosiones, caídas de distinta consideración y siniestros directamente vinculados con la operación de maquinaria pesada.

Este escenario de alta sinistralidad ha puesto bajo estrecho escrutinio la capacidad de fiscalización de los organismos competentes y la efectiva aplicación de los protocolos de prevención de riesgos por parte de las compañías mineras. Históricamente, la industria nacional ha ostentado estándares de clase mundial respaldados por cuantiosos recursos tecnológicos y económicos destinados a resguardar la integridad física de sus operarios. Sin embargo, la frecuencia y diversidad de los recientes accidentes fatales demuestran que las brechas operacionales continúan cobrando vidas humanas, tensionando el debate sobre la responsabilidad corporativa frente a la maximización de la productividad.

Expertos advierten sobre posibles fallas en los controles de seguridad

Para analizar en profundidad esta compleja coyuntura, voces especializadas del ámbito académico han manifestado su inquietud ante lo que consideran un cambio de tendencia perjudicial para el sector. Juan Pablo Vargas, director del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), ha alertado públicamente sobre el incremento en la frecuencia de los accidentes. Según el académico, las estadísticas de fatalidades registradas desde el año 2025 superan con creces los registros acumulados durante largos periodos anteriores, lo que evidencia que las emergencias no responden a una causa única, sino a factores estructurales y operacionales que deben ser examinados con rigurosidad caso a caso.

Asimismo, el especialista apuntó a una posible correlación entre el actual escenario económico favorable para el precio del cobre y un relajamiento en las medidas preventivas cotidianas. Vargas sostuvo que la presión por incrementar los volúmenes de extracción para aprovechar los altos precios internacionales del metal rojo podría generar una peligrosa laxitud en los sistemas de control interno. En la misma línea, enfatizó que resulta inaceptable que este volumen de muertes ocurra precisamente en la gran minería, sector que cuenta con los recursos financieros y técnicos suficientes para implementar planes de emergencia y elementos de protección personal de última generación.

Sernageomin endurece medidas y relanza reglas de seguridad minera

Frente a esta crisis de seguridad operacional, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) ha intensificado su despliegue institucional para exigir el cumplimiento estricto de la normativa vigente. Voceros del organismo fiscalizador recalcaron que la responsabilidad en la prevención de riesgos no puede recaer exclusivamente sobre los hombros de los trabajadores que ejecutan las labores en terreno, sino que constituye una obligación intransable de los sistemas de sustentabilidad y gerencias de las empresas mineras operantes en el territorio nacional.

Como parte de las acciones correctivas inmediatas, las autoridades sectoriales anunciaron el relanzamiento oficial de las 21 reglas de seguridad minera, acompañadas de un plan de fiscalización reforzado que contempla la aplicación rigurosa de multas, sanciones administrativas y, de ser necesario, la paralización y el cierre temporal o definitivo de aquellas faenas que presenten deficiencias críticas. El objetivo central de estas directrices es revertir la tendencia actual de siniestralidad y garantizar que ninguna faena productiva en el país transe la vida y la seguridad de sus mineros por cumplir con metas de producción.