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Memoria Maduro se difumina en la nueva Venezuela




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La memoria de Maduro se va difuminando en la nueva Venezuela, según la reciente visita de la presidenta interina Delcy Rodríguez a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde no hizo mención alguna al exlíder capturado por Estados Unidos.

El 22 de septiembre, en el hotel Lotte New York Palace, Rodríguez sostuvo una breve reunión con el expresidente Donald Trump, mientras Maduro se encontraba en una prisión de Brooklyn tras la operación militar de enero que lo llevó a la cárcel. La captura, ordenada por Trump, marcó un antes y un después en la política venezolana, dejando a Maduro en un proceso judicial que incluye cargos de narcotráfico y tortura.

El encuentro en Nueva York y la ausencia de Maduro en el discurso

En la foto que circuló en redes, Rodríguez hace la señal de la V con los dedos y Trump levanta el pulgar en señal de aprobación. Sin embargo, cuando la presidenta interina pronunció su discurso ante la Asamblea, la palabra “Maduro” quedó fuera de su vocabulario, al igual que la referencia a Hugo Chávez. “Quiero agradecer al presidente Trump por su disposición a tomar el camino de las relaciones diplomáticas y la cooperación”, declaró Rodríguez, enfocándose exclusivamente en la relación con Estados Unidos.

El discurso de Rodríguez, que se convirtió en el primer de un presidente venezolano en la ONU desde 2018, también destacó la aprobación de la ley de Hidrocarburos, una breve ley de amnistía y el desbloqueo de medios digitales. La ausencia de cualquier mención a Maduro evidencia un giro de 180 grados en la narrativa oficial del país, que ahora se alinea más estrechamente con la política exterior de EE. UU.

Reconfiguración política y proyecciones

Desde su asunción, Rodríguez ha sustituido a figuras afines a Maduro en su gabinete y ha impulsado acuerdos petroleros inusuales con Estados Unidos. La eliminación de la memoria de Maduro en los discursos públicos se interpreta como un intento de consolidar su propio liderazgo y de distanciarse de la era chavista, mientras mantiene la continuidad de la administración en el poder.

El impacto de esta estrategia se extiende a la percepción internacional y a la estabilidad interna. Con la figura de Maduro cada vez más difuminada, la nueva Venezuela busca redefinir su posición en el escenario mundial, al tiempo que enfrenta la presión de la oposición y la comunidad internacional por la situación de derechos humanos y la legalidad de la detención de su exlíder.