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Madre de joven asesinado por “la jauría del Biobío” denuncia nuevos involucrados y nexos institucionales




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A juicio de su círculo cercano, el caso de la jauría del Biobío sigue generando profundas dudas y cuestionamientos en torno a la justicia nacional, luego de que Caroline Olivares, madre del estudiante asesinado Cristóbal Miranda (20), entregara impactantes antecedentes que apuntan a la participación de nuevas personas en el homicidio. El trágico hecho tuvo su origen en una fiesta de Año Nuevo celebrada en el recinto Espacio Marina, ubicado en la comuna de Talcahuano, Región del Biobío, agresión que finalmente provocó el fallecimiento del joven días más tarde debido a la gravedad de las lesiones sufridas.

De acuerdo con los antecedentes expuestos por la Fiscalía durante las indagatorias, habría existido un macabro plan premeditado para acabar con la vida tanto de Cristóbal como de su hermano menor. Las investigaciones apuntan a la existencia de un grupo en la plataforma Instagram, denominado ‘Tokyo Manji’, donde más de 15 personas intercambiaron mensajes explícitos en los que coordinaban y detallaban el ataque que posteriormente perpetrarían. No obstante, la familia ha descartado tajantemente las hipótesis iniciales sobre supuestos líos amorosos o rencillas anteriores, sosteniendo que los agresores eligieron a la víctima de manera completamente aleatoria.

Nuevos antecedentes y la presunta participación de terceros

En una reciente entrevista concedida a Chilevisión, la madre del joven fallecido profundizó en las diligencias y aseguró que existen múltiples actores que aún no han sido debidamente procesados por la justicia. “Hay más involucrados que estuvieron planificando el crimen de mi hijo, y hay uno especialmente, el que los trasladó al lugar, quien los tuvo en su casa antes y después del ataque a Cristóbal y fue el mismo que grabó. Fue una persona muy activa en el chat”, señaló enfáticamente Caroline Olivares, detallando el grado de organización que tuvo el grupo previo y posterior al atentado.

Asimismo, la madre hizo una grave acusación respecto a la presunta vinculación de personas ligadas a instituciones del Estado, específicamente a la Policía de Investigaciones (PDI). Según su testimonio, en la red de contactos figuraría “un hijo de una funcionaria policial de investigaciones, que está en la brigada de inteligencia, y que él alentó para que esto sucediera”, antecedentes que —según afirma— ya son de conocimiento público. Añadió además que “dentro del grupo hay un actual estudiante de PDI, él no tuvo participación directa, pero sí estaba al tanto de cómo se concretó el crimen de Cristóbal”.

Sensación de impunidad y llamado a los tribunales

Frente al avance del proceso judicial, la familia ha manifestado una profunda sensación de desamparo y vulnerabilidad ante los tribunales de justicia. Olivares sostuvo que las evidencias presentadas hasta el momento no han sido sopesadas de la manera que su círculo espera, generando un clima de inseguridad jurídica. La gravedad de los hechos se incrementa al recordar que las amenazas no se limitaban únicamente a Cristóbal, sino que también afectaban directamente a su hermano menor, Vicente, y a su hija menor, manteniendo a la familia en un constante estado de alerta y exigiendo una indagatoria exhaustiva que esclarezca todas las aristas pendientes del caso.