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Un informe elaborado por la Secretaría de Minería del Ministerio de Economía de Argentina proyecta que ese país superará a Chile como tercer productor mundial de litio en 2029, con un crecimiento que lo llevaría a alcanzar las 573.300 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) en 2035. El documento, titulado “Mercado de Litio 2026” y difundido este mes, sostiene que la producción chilena pasará de 280.781 a 344.797 toneladas en ese mismo período, un alza cercana al 23%, mientras la argentina se multiplicaría casi por cinco desde las 120.000 toneladas registradas en 2025. Las cifras se expresan en toneladas de LCE, unidad que convierte a un patrón común los distintos productos del mineral y permite comparar la producción entre países.
El informe, elaborado por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera, no se limita a las cifras y contiene un diagnóstico sobre el desempeño de la industria chilena. Sostiene que Chile “ha perdido terreno frente a sus principales competidores” y que su dinamismo “se ha visto obstaculizado por la rigidez de su marco regulatorio para atraer nuevos capitales, sumada a la prolongada demora en la definición de una nueva política sectorial, que terminó por paralizar tanto las inversiones públicas como las privadas”. Para ese diagnóstico cita a la consultora Benchmark Mineral Intelligence. En sus conclusiones contrapone esas “rigideces regulatorias” con el marco argentino, reforzado desde 2024 por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria a los proyectos de mayor escala.
El avance argentino y las ventajas estructurales de Chile en el mercado del litio
El ranking de 2025 ya muestra un reordenamiento. Australia lideró con 535.419 toneladas, seguida por China, que con 372.182 toneladas desplazó a Chile del segundo lugar. Chile produjo 280.781 toneladas, un 9% más que en 2024. Zimbabue y Argentina completaron los cinco primeros puestos, y Argentina fue el productor con mayor crecimiento del grupo: 62% en un año. El crecimiento argentino descansa en siete proyectos en operación, concentrados en Catamarca, Jujuy y Salta. Fénix, en Catamarca, superó las 31.000 toneladas en 2025; Olaroz, en Jujuy, alcanzó 34.000 toneladas, y Cauchari-Olaroz, también en Jujuy, superó las 34.000. La capacidad instalada del país llegó a 215.000 toneladas y, según el informe, subiría a 269.000 en 2026 y a más de 680.000 en 2035. Para sostener esa expansión se requerirían inversiones por US$12.700 millones entre 2026 y 2030, con un máximo de más de US$4.000 millones en 2027.
Pese a las proyecciones, el mismo documento reconoce ventajas estructurales de Chile. Concentra las mayores reservas del mundo, con 49 millones de toneladas de LCE y el 24,9% del total global, frente a 23 millones de toneladas de Argentina. También domina el comercio del producto procesado: en 2024 explicó el 62% de las exportaciones mundiales de carbonato de litio, con envíos por algo más de US$2.600 millones, mientras Argentina concentró el 14%, con US$605 millones. En la producción de compuestos químicos de litio, Chile se mantiene como segundo productor mundial, detrás de China; Argentina ocupa el tercer lugar. Parte de la inversión argentina responde a la extracción directa de litio (DLE), una tecnología que obtiene el mineral de la salmuera sin las extensas piletas de evaporación, con mayores tasas de recuperación y menor uso de agua y suelo. Según el documento, la mitad de los proyectos argentinos en etapa avanzada planea usarla, aunque exige al menos un 50% más de capital por tonelada producida que el método tradicional.
Impacto para la industria chilena y proyecciones del mercado global
En el comercio exterior, Argentina exportó en 2025 más de US$914 millones en litio, un 42% más que el año anterior, con 113.000 toneladas despachadas. El 81,1% de los envíos tuvo como destino China, una dependencia que el propio informe identifica como un factor de exposición a las políticas comerciales de un solo comprador. El contexto de mercado favorece a los productores. La demanda mundial de litio creció 26,8% en 2025 hasta 1,5 millones de toneladas, impulsada por los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía en baterías, y llegaría a 3,5 millones de toneladas en 2035. Con datos de S&P, el informe proyecta que el superávit de oferta de los últimos años se reducirá hasta convertirse en déficit en 2033, con un faltante de 154.000 toneladas en 2035. En mayo de 2026, el carbonato de litio alcanzó US$22.250 por tonelada en Asia, su mayor precio desde enero de 2024, aunque el documento estima que el promedio de la próxima década no superaría los US$20.000.
Las proyecciones del informe argentino adquieren especial relevancia para la Región de Atacama, territorio que alberga parte importante de las operaciones de litio en Chile y que observa con atención la evolución de un mercado estratégico para el desarrollo económico del país. La eventual pérdida de posición relativa frente a Argentina plantea desafíos para la industria local, especialmente en materia de inversión, innovación tecnológica y definición de un marco regulatorio que otorgue certezas a los inversionistas. El documento también subraya la necesidad de avanzar en una política sectorial que permita aprovechar las ventajas comparativas de Chile, particularmente sus vastas reservas y su liderazgo en la exportación de carbonato de litio. Con un mercado global que se encamina hacia un déficit en la próxima década, la capacidad de Chile para atraer capitales y acelerar proyectos será determinante para mantener su posición en el concierto internacional del litio.












