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Hans Rosenkranz y Futuro Común: «No se puede desacoplar el crecimiento económico del desarrollo social»




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El director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS), Hans Rosenkranz, se ha convertido en uno de los principales impulsores de Futuro Común, una iniciativa que busca devolver los temas sociales al centro de la conversación pública en Chile. En una entrevista con El Mostrador, Rosenkranz advirtió que el debate sobre el crecimiento económico se ha desconectado de las condiciones de vida de las personas, y que esa separación es un error que limita el desarrollo del país. «Si te queda un diente y necesitas 700 lucas para una prótesis, eso no puede ser», ejemplificó para graficar las dificultades cotidianas que enfrentan miles de chilenos y que, a su juicio, dicen más sobre el desarrollo que muchas cifras macroeconómicas.

La COS reúne a más de 280 fundaciones, desde grandes instituciones como Las Rosas, Techo, María Ayuda y Coanil, hasta organizaciones pequeñas y especializadas en enfermedades poco frecuentes o necesidades de salud complejas, como Creciendo con Alergia, la Fundación Ebra para niños piel de cristal o Renal Mater. Desde esa vereda, Rosenkranz ha observado cómo el tema social fue perdiendo terreno frente a una agenda económica centrada en permisos, impuestos y competitividad. Futuro Común, impulsada junto al Hogar de Cristo y la Fundación Colunga, nació precisamente para revertir esa tendencia y ambiciona que el país vuelva a discutir no solo cuánto crece, sino también para qué y en qué condiciones viven quienes lo habitan.

Futuro Común y la urgencia de reconectar lo social con el crecimiento

Rosenkranz explicó que los temas suben y bajan en la agenda pública, y que el social comenzó a quedar rezagado frente al económico. «Empezó a pasar que el tema social bajaba y, a nuestro juicio, quedaba presente con una mirada muy de corto plazo, mientras el crecimiento económico adquiría mucha fuerza. Nos parecía que ambas conversaciones estaban desacopladas», señaló. El ingeniero comercial, que lleva ocho años a la cabeza de la COS, insistió en que no se trata de elegir entre crecimiento y protección social, sino de entender que uno depende del otro. «Todo está conectado. ¿Por qué esta conversación está desconectada? Estamos enfocados en una sola forma de resolver los problemas, cuando el crecimiento económico y el desarrollo del país van de la mano. No se pueden desacoplar. No hay uno primero y el otro después», subrayó.

En esa línea, citó un documento elaborado en conjunto que revela que el potencial de crecimiento de los países se explica en un 75% por la capacidad de sus personas. «¿Qué pasa con los seres humanos que habitan el país que compartimos? Eso cruje un poco», planteó. Para Rosenkranz, las dificultades sociales —como la falta de acceso a educación, la carga de cuidados o la vida en campamentos— afectan directamente la productividad y las oportunidades de progreso. «Tenemos que resolver el problema de la pobreza y los problemas sociales, porque eso va a apalancar el crecimiento económico a largo plazo. Un país que pasa de ser muy pobre a menos pobre, que quiere seguir desarrollándose y mantiene una pobreza que no resuelve, no puede avanzar indefinidamente», advirtió.

El impacto de un crecimiento débil en las oportunidades de las familias

El líder de la COS reconoció los avances de Chile en décadas pasadas, cuando el crecimiento económico abrió oportunidades impensables para muchas familias. Sin embargo, sostuvo que ese motor se ha debilitado. «En el lanzamiento de Futuro Común, Gilad Tnay, nuestro expositor internacional, mostraba que, cuando el país crecía, probablemente algunos crecían más que otros, pero todos crecíamos porque la economía avanzaba a un ritmo mayor. Una persona podía pensar: ‘Si me esfuerzo, mando a mi hijo a la universidad, se convierte en la primera generación de la familia en llegar a la educación superior y le va a ir bien’. A medida que el crecimiento se fue perdiendo, esa posibilidad también se fue debilitando. Hoy, cuando crecemos al uno o al dos por ciento, probablemente esas personas ya no viven las mismas oportunidades que antes», explicó.

Rosenkranz enfatizó que las estrategias que permitieron a Chile salir del subdesarrollo no son las mismas que lo llevarán al desarrollo. «Lo que nos permitió salir del subdesarrollo es distinto de lo que nos va a permitir llegar al desarrollo. Tenemos que ir mejorando las estrategias», afirmó. En ese sentido, Futuro Común busca instalar la idea de que la protección social no es un gasto, sino una inversión en las capacidades humanas que sostienen el crecimiento. La iniciativa, que ya fue lanzada públicamente, convoca a organizaciones sociales, académicos y actores políticos a repensar el modelo de desarrollo chileno, poniendo énfasis en las condiciones concretas de vida de la población.

Con su experiencia al frente de una red que agrupa a cientos de fundaciones, Hans Rosenkranz insiste en que el país no puede seguir postergando la resolución de las brechas sociales. Su llamado es a integrar ambas agendas y a entender que el bienestar de las personas es condición necesaria para un crecimiento sostenido. Futuro Común se perfila así como una plataforma para articular ese debate y presionar por políticas públicas que aborden las urgencias sociales con la misma urgencia con que se discuten los incentivos económicos. La entrevista concluye con una frase que resume su postura: «No hay uno primero y el otro después».