El Gobierno de Chile presentó formalmente en Londres su nueva estrategia de posicionamiento internacional, destacando una cartera de inversiones mineras proyectada en US$ 105.000 millones hacia el año 2034. La iniciativa fue expuesta por el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, y el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, durante el Seminario Anual de Minería de la Anglo-Chilean Society, evento que se enmarca dentro de la semana de la minería en la Bolsa de Metales de Londres (LME Week 2026). El objetivo central de esta ofensiva diplomática y económica es atraer a los principales ejecutivos de las compañías mineras globales, reafirmando el rol del país como actor clave en la transición energética mundial.
Esta presentación se inscribe en un contexto de reconfiguración de las cadenas de suministro globales, donde la demanda de minerales críticos para la tecnología y la energía limpia ha alcanzado niveles históricos. Chile, que concentra el 23% del mercado mundial de cobre, busca trascender su tradicional rol de exportador de commodities primarios para convertirse en un ecosistema de innovación y desarrollo industrial. La estrategia busca no solo captar capital, sino también tecnología y conocimiento, alineando los intereses de las corporaciones transnacionales con el desarrollo tecnológico local y la generación de valor agregado en el territorio nacional.
Reformas tributarias y estabilidad jurídica como ejes de la estrategia
Durante su intervención, el biministro Daniel Mas enfatizó el cambio de paradigma en la política pública, destacando la voluntad del Gobierno del presidente José Antonio Kast por facilitar la inversión privada sin descuidar el interés público. Mas detalló medidas concretas que buscan mejorar el clima de negocios, entre las que se destaca la reducción gradual del impuesto corporativo del 27% al 23% y la entrega de estabilidad tributaria por un período de hasta 20 años para grandes desarrollos mineros. «Chile no solo está de vuelta, sino que ya ocurren cambios en favor de una mayor inversión», afirmó Mas, quien añadió que la visión gubernamental es pragmática, priorizando la productividad y el valor generado para el país por sobre disputas ideológicas.
Por su parte, el canciller Francisco Pérez Mackenna puso el acento en los atributos institucionales que diferencian a Chile en el mapa geopolítico actual. «Chile ofrece algo que es cada vez más escaso: estabilidad institucional, una democracia sólida y una matriz energética que hoy es una de las más limpias y competitivas del hemisferio sur», señaló el jefe de la diplomacia nacional. Pérez Mackenna explicó que estas garantías se sustentan en marcos normativos específicos, como la Política Nacional de Minería, la Estrategia Nacional de Minerales Críticos y la Estrategia Nacional de Litio, todos diseñados para incentivar la creación de cadenas de valor locales y proteger la inversión a largo plazo.
Proyecciones de inversión y el rol estratégico del litio
La estrategia de captación de inversiones, liderada por la plataforma Choose Chile, se ha desplegado activamente en los principales mercados globales, con foco en el cobre, el litio y la infraestructura tecnológica. En este escenario, la estatal Codelco, que produjo 1,44 millones de toneladas de cobre en 2025, juega un rol protagónico mediante alianzas con compañías internacionales para incorporar capital y capacidades tecnológicas. El biministro Mas adelantó que se están avanzando en contratos especiales de operación con privados y en nuevas oportunidades de recuperación de litio mediante la economía circular, abriendo un nuevo capítulo en la explotación de este recurso estratégico.
El impacto de estas medidas se traducirá en una mayor competitividad de la industria minera chilena y en la consolidación del país como la plataforma logística y minera más relevante de América del Sur. Con una cartera de US$ 105.000 millones en el horizonte, el Gobierno proyecta un crecimiento sostenido de la inversión extranjera directa, lo que beneficiará directamente a las comunidades mineras y al desarrollo tecnológico nacional. La próxima etapa de esta estrategia implicará la implementación efectiva de los incentivos tributarios y la firma de nuevos acuerdos de cooperación tecnológica, reafirmando el compromiso del Estado con un modelo de desarrollo minero sostenible y competitivo.






