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El traslado de Fantasilandia a San Bernardo se consolida como uno de los proyectos de infraestructura de ocio más significativos para la Región Metropolitana en la última década. El emblemático parque, que durante décadas fue sinónimo de diversión familiar en el Parque O’Higgins, iniciará su proceso de desmantelamiento y reubicación hacia la comuna de San Bernardo, específicamente en el sector de Lo Herrera. Esta mudanza no es simplemente un cambio de coordenadas geográficas, sino una transformación estructural que busca modernizar la oferta de entretenimiento para la zona sur de Santiago, respondiendo a las necesidades de un público que demanda espacios más amplios y servicios actualizados.
La magnitud del nuevo recinto es un factor determinante en esta reconfiguración. El terreno total asciende a 27 hectáreas, de las cuales aproximadamente 18 estarán dedicadas exclusivamente a las atracciones y servicios al público. Para poner en perspectiva esta expansión, la superficie disponible en la locación histórica del Parque O’Higgins era de apenas 6,7 hectáreas. Este incremento de casi el triple permite al operador implementar una distribución más eficiente, incorporar áreas verdes significativas y, crucialmente, ampliar la capacidad de estacionamiento, uno de los puntos críticos que afectaban la experiencia del visitante en la sede anterior.
Fantasilandia en San Bernardo: fases de implementación y conectividad
El desarrollo del proyecto se ha diseñado bajo un modelo de ejecución por fases, garantizando una apertura gradual que permita optimizar la inversión y la operación. La primera etapa estará centrada en la construcción de un parque acuático de última generación, que incluirá toboganes de alto impacto, piscinas de olas y zonas de descanso con oferta gastronómica. Esta fase busca posicionarse como un destino clave para mitigar las altas temperaturas propias del verano en la zona sur de Santiago. Posteriormente, la segunda etapa contemplará el traslado de las icónicas montañas rusas y el montaje de nuevas estructuras de adrenalina y familia, diseñadas específicamente para el nuevo predio.
Un aspecto logístico fundamental para el éxito de esta reubicación es la accesibilidad. A diferencia de la sede anterior, el nuevo recinto en Lo Herrera contará con acceso directo a la Autopista Central (Ruta 5 Sur), facilitando enormemente el ingreso en vehículo particular. Además, se ha previsto la integración con el sistema de transporte público de la capital y la red de trenes (EFE Nos), lo que asegurará la conectividad desde el centro de Santiago y las comunas aledañas, reduciendo las barreras de acceso para la población de la periferia.
Impacto territorial y proyecciones del nuevo complejo
La instalación de este megaproyecto en San Bernardo tiene implicancias directas para la economía local y la planificación urbana de la comuna. La llegada de un flujo masivo de visitantes generará una demanda dinámica de servicios complementarios, como hotelería, restauración y comercio, lo que podría dinamizar el tejido económico del sector. Para la Región Metropolitana, este traslado representa la modernización de un ícono cultural, adaptándolo a las exigencias actuales de seguridad, confort y experiencia inmersiva.
Aunque las fechas exactas de apertura de cada etapa están sujetas a los avances de las obras civiles y la aprobación de los permisos correspondientes, la hoja de ruta es clara. La comunidad deberá estar atenta a los anuncios oficiales que detallarán los horarios de operación y las tarifas de entrada. Este nuevo capítulo de Fantasilandia en San Bernardo promete redefinir los estándares de la entretención familiar en Chile, ofreciendo un espacio que combina nostalgia con innovación tecnológica y arquitectónica.
















