Advertisement

El Niño fuerte amenaza producción de cobre y níquel en Chile hasta 2027

0:00 / --:-- Locución HD

El fenómeno climático El Niño fuerte se perfila como una amenaza directa para la estabilidad de la producción de cobre y níquel a nivel global, con un impacto proyectado que podría extenderse hasta marzo de 2027. Según un análisis reciente realizado por BMI, unidad de inteligencia de Fitch Solutions, este episodio de intensidad fuerte a muy fuerte podría disrumpir las operaciones mineras en regiones clave como Chile, Perú e Indonesia, generando una combinación de sequías, inundaciones y cortes de energía que afectarán la cadena de suministro de metales críticos.

El contexto de esta alerta es particularmente relevante para la industria chilena, dado que las principales operaciones de cobre del mundo se ubican en Latinoamérica. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA CPC) señaló en su actualización de octubre de 2026 que las condiciones muy fuertes de El Niño persistirían hasta el primer trimestre de 2027, con una probabilidad del 83% de que el evento supere la intensidad de episodios previos desde 1950. Esta persistencia climática implica que las minas, fundiciones, puertos e infraestructura de transporte enfrentarán riesgos directos que podrían limitar la producción e incrementar la volatilidad de la oferta.

Riesgos operativos en Chile y la lección de 2017

Para el cobre, el riesgo principal en Sudamérica proviene de las inundaciones, especialmente en Chile y Perú. El informe destaca que las operaciones productivas clave están localizadas directamente en las zonas más volátiles del patrón climático asociado a El Niño fuerte. Históricamente, un evento similar en 2017 causó la paralización de operaciones de cobre en Chile, afectando a gigantes como Los Bronces de Anglo American y El Teniente de Codelco. Esta precedencia subraya la vulnerabilidad de la infraestructura minera ante eventos climáticos extremos que pueden interrumpir el flujo de mineral y el transporte hacia los puertos de exportación.

En paralelo, el análisis de BMI señala que en África, específicamente en Zambia y República Democrática del Congo, las condiciones más secas podrían reducir la generación de hidroelectricidad. Esto dispararía la escasez de electricidad y elevaría los costos para las fundiciones de cobre, que son intensivas en energía. Aunque este impacto es regional, la interconexión de los mercados globales significa que cualquier restricción de oferta en estas zonas presiona los precios internacionales, afectando indirectamente la competitividad y la rentabilidad de los productores chilenos.

Impacto en el níquel y proyecciones de oferta

El panorama para el níquel es similar, con un foco en Indonesia, donde se espera que El Niño genere riesgo operativo a corto plazo. Las restricciones de agua por sequía podrían impactar la producción antes de que se alivie con el retorno de la estación húmeda. En septiembre, el Indonesia Morowali Industrial Park confirmó que varias fundiciones redujeron su producción en medio de la escasez de agua, con reportes indicando que alrededor de 100.000 toneladas de producción de níquel en ferroníquel (NPI) podrían resultar afectadas. Este factor sumado a la posible restricción en el sector de aluminio chino, dependiente de la hidroelectricidad, añade presión a los mercados de metales.

El equipo de Riesgo ESG de BMI espera que el riesgo de sequía sea el principal impacto del El Niño 2026-2027, mientras que los cortes de energía serán más probables en países donde la hidroelectricidad domina la matriz eléctrica. En regiones dependientes de monzones, el fenómeno puede impactar el volumen y sincronización de la lluvia, afectando la reposición de reservas de agua y tensionando la disponibilidad de energía mucho después de que el evento climático haya pasado. A medida que la carrera global por minerales críticos se intensifica, El Niño fuerte se convierte en un obstáculo adicional que los países deben superar para asegurar cadenas de suministro resilientes en minería y energía, un desafío que Chile debe gestionar con planificación estratégica para mitigar los riesgos a su principal motor económico.