La tasa de desocupación en Chile alcanzó el 9,8% durante el trimestre móvil julio-septiembre de 2026, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Se trata de un incremento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses que rompe la barrera del millón de personas sin trabajo, al totalizar 1.007.976 desocupados en el país. La cifra representa el nivel más alto de los últimos años y enciende las alarmas sobre la evolución del mercado laboral, en un contexto de contracción de la actividad económica y persistentes desafíos estructurales.
El resultado del trimestre julio-septiembre supera el registro previo (junio-agosto), cuando la desocupación se mantuvo en 9,6%, equivalente a unas 989 mil personas sin empleo, el nivel más alto desde fines de 2020. Con esta nueva actualización, el mercado laboral chileno acumula varios períodos consecutivos de deterioro, reflejando una caída sostenida en la creación de puestos de trabajo y un aumento de la presión sobre los hogares. La situación es particularmente compleja para las regiones y comunas con economías más vulnerables, como las de la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, donde la minería y la agricultura enfrentan sus propios ciclos de ajuste.
Factores detrás del aumento de la desocupación en Chile
El informe del INE detalla que el alza de la tasa de desocupación se explica por una combinación de factores: un aumento de 0,3% en la fuerza de trabajo y una disminución de 1,1% en las personas ocupadas. Los desocupados crecieron 15,3%, impulsados tanto por quienes estaban cesantes (14,4%) como por quienes buscaban trabajo por primera vez (24,7%). Las tasas de participación y ocupación se situaron en 61,6% y 55,5%, con retrocesos de 0,3 y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente. La población fuera de la fuerza de trabajo aumentó 1,8%, influida por inactivos habituales (1,4%) y potencialmente activos (4,4%).
El desempleo femenino fue especialmente golpeado, al alcanzar el 10,5%, con un incremento de 1,4 puntos porcentuales en doce meses. Las mujeres desocupadas aumentaron 16,7%, incididas por cesantes (16,4%) y por quienes buscan trabajo por primera vez (19,6%). En los hombres, la tasa llegó a 9,3%, con un alza de 1,2 puntos porcentuales, producto de una caída de 0,6% en la fuerza de trabajo y de 1,9% en los ocupados. La Región Metropolitana concentró una de las tasas más altas, con un 10,4%, reflejando la magnitud del fenómeno a nivel nacional.
Impacto sectorial y proyecciones para el empleo
Por sector económico, la contracción de la población ocupada estuvo influida por la industria manufacturera (-8,1%), información y comunicaciones (-20,8%) y actividades financieras y de seguros (-14,1%). Por categoría ocupacional, el descenso se observó en personas asalariadas formales (-2,5%) y empleadores (-2,8%). La informalidad laboral subió a 26,4%, un indicador que refleja la precarización del empleo y la dificultad de acceder a puestos de calidad. La tasa de desocupación ajustada por estacionalidad fue de 9,6%, con un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior.
Las cifras del INE confirman un escenario complejo para la economía chilena, que deberá enfrentar los próximos meses con una fuerza laboral que sigue creciendo, pero con menos capacidad de absorción por parte del sector productivo. Para regiones como Atacama, donde la minería y los servicios asociados son pilares del empleo, la caída en la ocupación industrial y financiera puede traducirse en una mayor presión sobre los mercados laborales locales. Se espera que el Gobierno y los actores sociales aborden la situación con medidas de estímulo al empleo y capacitación, mientras los expertos advierten que la recuperación podría tardar en materializarse.









