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Del aula al muro: Estudiantes de Atacama transformaron sus escuelas con muralismo urbano

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El Programa de Muralismo y Arte Urbano impulsado por Graffitti Atacama y financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y elrimonio a través del Fundart Regional culminó con la instalación de cinco murales en escuelas de Copiapó, donde estudiantes de cinco establecimientos educacionales participaron durante meses en un proceso de aprendizaje, diseño y creación colectiva.

La iniciativa, que se desarrolló junto a los estudiantes del Liceo San Pedro, Escuela Las Brisas, Escuela Manuel Rodríguez, Escuela Jes Fernández Hidalgo de población Rosario y Escuela Carlos María Sayago de población El Palomar, permitió acercar el arte urbano a comunidades educativas y transformar sus espacios cotidianos a través de la expresión visual.

Un espacio de encuentro y creatividad

De esta manera, los muros de los establecimientos se convirtieron en espacios de expresión, creatividad y encuentro, reflejando las ideas y experiencias de quienes forman parte de estas comunidades educativas. Durante el proceso, los participantes conocieron técnicas y herramientas vineadas al muralismo y fueron protagonistas de cada etación de creación, desde las conversaciones y diseño hasta la ejecución de las obras.

El cierre del programa contempló además la presentación de los resultados y de un registro documental que recopiló distintos momentos de la experiencia, permitiendo consolidar la memoria visual de cada comunidad educativa.

El arte como vínculo con la comunidad

El seremi de las Culturas, las Artes y elrimonio de Atacama, Fernando Flores Fredes, destacó que la iniciativa generó oportunidades para que niños, niñas y jóvenes pudieran expresarse y participar de un proceso creativo colectivo, resaltando que los murales constituyen una huella visible de todo el trabajo desarrollado junto a las comunidades.

Por su parte, el gestor cultural y representante de Graffitti Atacama, Michell Guerrero, valoró la participación de los estudiantes y el vído construido con los establecimientos, señalando que el muralismo permitió comprender que detrás de cada obra existen ideas, conversaciones, experiencias y trabajo colaborativo.

Con el término del programa, los murales permanecen en las cinco comunidades educativas como una expresión del proceso desarrollado durante estos meses y como una muestra de cómo el arte urbano puede contribuir a fortear la participación, la creatividad y el vínculo de los estudiantes con los espacios que habitan diariamente. Esta experiencia deja una lección valiosa sobre el potencial transformador del arte comunitario en entornos educativos.