La Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) representó a Colombia en un encuentro de la OCDE dedicado a la minería regenerativa, un enfoque que busca que la actividad extractiva no solo mitigue impactos, sino que contribuya activamente a la restauración de los ecosistemas. La participación colombiana se centró en exponer los avances de esa corporación en la gestión ambiental de territorios afectados por la minería en el departamento de Antioquia, con miras a intercambiar buenas prácticas con otros países miembros del organismo internacional.
El concepto de minería regenerativa ha cobrado relevancia en el debate global sobre sostenibilidad, especialmente en América Latina, donde la actividad minera es un pilar económico. A diferencia de la minería tradicional, que se limita a compensar daños, la regeneración busca restaurar la funcionalidad de los ecosistemas, recuperar servicios ambientales y generar beneficios netos para las comunidades locales. En ese contexto, la experiencia de Corantioquia en Colombia se presenta como un caso de referencia para naciones como Chile, donde la gran minería del cobre y la pequeña minería enfrentan desafíos similares de convivencia con el entorno.
El modelo de Corantioquia y su enfoque de minería regenerativa
Durante su intervención, los representantes de Corantioquia explicaron que su estrategia se basa en la articulación entre autoridades ambientales, empresas mineras y comunidades para diseñar planes de cierre de minas que incluyan la revegetación con especies nativas, la recuperación de suelos y la protección de fuentes hídricas. Según la corporación, estas acciones no solo cumplen con la normativa, sino que generan resiliencia frente al cambio climático y mejoran la calidad de vida de las poblaciones aledañas. La entidad destacó que la minería regenerativa requiere de marcos regulatorios flexibles pero exigentes, y de incentivos económicos que reconozcan los costos adicionales de la restauración.
La participación de Colombia en la OCDE se produce en un momento en que el organismo impulsa recomendaciones para que sus países miembros adopten prácticas mineras más sostenibles. En ese sentido, el intercambio de experiencias como la de Corantioquia permite identificar brechas y oportunidades para la cooperación internacional. La delegación colombiana también subrayó la importancia de la trazabilidad y la transparencia en la cadena de suministro de minerales, aspectos que la OCDE ha promovido a través de sus guías de debida diligencia.
Impacto y proyecciones para la minería regional
El encuentro de la OCDE sobre minería regenerativa dejó lecciones que podrían influir en las políticas mineras de Chile y otros países de la región. Para la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, donde la minería es una actividad económica central, la adopción de enfoques regenerativos podría traducirse en una mayor exigencia ambiental para los proyectos, pero también en oportunidades de innovación y empleo verde. Expertos señalan que la colaboración internacional es clave para estandarizar métricas de regeneración y evitar el greenwashing.
Se espera que los resultados de esta participación sean presentados en futuros foros de la OCDE y que Colombia, a través de Corantioquia, continúe compartiendo sus avances. Mientras tanto, en Chile, actores del sector minero y ambiental observan con atención estas experiencias, que podrían inspirar ajustes en la normativa de cierre de faenas y en los criterios de evaluación de impacto ambiental. La minería regenerativa se posiciona así como un tema emergente en la agenda pública, con implicancias directas para territorios como Atacama, donde la convivencia entre minería y comunidades es un desafío permanente.









