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Cobre chileno en riesgo: expertos urgen financiamiento para exploración greenfield




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La necesidad de financiar la exploración minera greenfield en Chile se ha convertido en un tema central para asegurar el futuro de la producción de cobre. Según proyecciones de Cochilco, la producción chilena de cobre alcanzará 5,27 millones de toneladas en 2026, lo que representa una caída de 2,6% respecto del año anterior. Esta disminución, aunque atribuible en parte a factores operacionales, evidencia un desafío estructural: la falta de nuevos yacimientos que reemplacen la producción futura. En este contexto, Augusto Céspedes, CEO de Xplora Minerals, plantea la urgencia de generar condiciones para que los proyectos de exploración temprana accedan al capital necesario y se transformen en descubrimientos concretos.

Chile no ha dejado de invertir en exploración. Durante 2025, el presupuesto sectorial alcanzó US$874,7 millones, el mayor nivel desde 2013. Sin embargo, la distribución de estos recursos revela una preocupante concentración: el 51,4% se destinó a exploración en mina (brownfield), mientras que las grandes compañías representaron el 78,9% del gasto total y las empresas junior apenas el 14,8%. Esta asimetría plantea interrogantes sobre la capacidad del país para sostener la producción futura, ya que el brownfield, si bien extiende la vida útil de las operaciones existentes, no garantiza el hallazgo de nuevos depósitos. La exploración greenfield, aquella que busca yacimientos desde cero, requiere capital mucho antes de contar con recursos minerales definidos, ingresos o certezas económicas, lo que dificulta su financiamiento mediante mecanismos tradicionales.

El desafío de financiar la exploración greenfield en Chile

Céspedes argumenta que los proyectos greenfield enfrentan una dificultad estructural: desde los primeros estudios geológicos hasta las campañas de sondajes, cada avance implica asumir riesgos que los mecanismos tradicionales de financiamiento difícilmente pueden absorber. “La oportunidad está en conectar estas herramientas bajo un modelo modular de financiamiento greenfield, que permita distribuir los riesgos y acompañar la maduración de los proyectos”, señala el ejecutivo. En su análisis, compara la situación chilena con experiencias internacionales como las de Canadá y Australia, donde existen inversionistas especializados, instrumentos tributarios y mercados capaces de acompañar ese riesgo. Chile comienza a avanzar en esa dirección con el proyecto de Ley de Mercado de Capitales presentado en septiembre, que contempla medidas para facilitar el financiamiento de la exploración minera temprana. No obstante, el CEO de Xplora Minerals advierte que existe una etapa anterior que también debe abordarse: la generación de información geológica que permita identificar y evaluar nuevas oportunidades.

En este ámbito, el Estado tiene una oportunidad de desempeñar un papel estratégico, no necesariamente como prestamista, sino como facilitador de conocimiento. Chile cuenta con antecedentes importantes, como el Fondo Fénix impulsado por Corfo en 2011 y el trabajo que Sernageomin desarrolla mediante el Plan Nacional de Geología. A ello se suma SIGEX, plataforma que reúne información geológica entregada por los titulares de proyectos de exploración y que puede contribuir a reducir las brechas de información disponibles para la industria. La propuesta de Céspedes consiste en un modelo modular de financiamiento greenfield que distribuya los riesgos y acompañe la maduración de los proyectos. Una primera etapa, cofinanciada con recursos públicos, podría enfocarse en generar información geológica temprana, incorporando sus resultados a SIGEX bajo condiciones claras de acceso. A partir de esa base, el capital privado podría financiar campañas de sondajes y validación de hipótesis, mientras que los proyectos con resultados prometedores avanzarían hacia nuevas rondas de inversión con empresas junior, fondos especializados o socios estratégicos.

Impacto y proyecciones para la industria minera

La experiencia internacional demuestra el valor de invertir en conocimiento geológico. Australia, mediante su programa Exploring for the Future, destinó 225 millones de dólares australianos entre 2016 y 2024 a generar información geocientífica precompetitiva y de acceso público, contribuyendo a mejorar las condiciones para la exploración privada. Chile podría avanzar hacia un esquema similar, adaptado a su realidad, recuperando aprendizajes del Fondo Fénix y aprovechando la infraestructura de información que hoy ofrece SIGEX. El retorno de esta inversión no tendría que medirse exclusivamente por la recuperación de los recursos públicos, sino también por su capacidad de movilizar nuevas campañas exploratorias, atraer inversionistas y ampliar la cartera futura de proyectos. De esta manera, el financiamiento no dependería de un único inversionista dispuesto a asumir toda la incertidumbre desde el comienzo; cada etapa permitiría generar evidencia, reducir riesgos y abrir nuevas oportunidades para atraer capital.

El país cuenta con conocimiento técnico, infraestructura minera y un potencial geológico reconocido internacionalmente. Sin embargo, esas ventajas no garantizan por sí solas nuevos descubrimientos. Se necesita un ecosistema capaz de convertir información en oportunidades de inversión y esas oportunidades en proyectos concretos. “Porque financiar el greenfield no significa apostar a ciegas por una mina que todavía no existe. Significa construir, etapa por etapa, las condiciones para descubrirla. Y ese es el desafío que Chile debe abordar hoy si quiere seguir produciendo cobre mañana”, concluye Céspedes. La discusión se torna especialmente relevante para regiones mineras como Atacama, donde la actividad representa un pilar económico y social. La implementación de un modelo de financiamiento de este tipo podría dinamizar la exploración en la zona, generando empleo y encadenamientos productivos, además de asegurar la sostenibilidad de la industria a largo plazo. Con la mirada puesta en 2026, cuando se espera una caída de producción, el llamado es a actuar ahora para no comprometer el futuro del cobre chileno.