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El acceso a la minería y los modelos jurídicos que lo regulan en Chile y Mongolia son el eje de un análisis firmado por Gastón Fernández Montero, profesor de Derecho Minero y miembro de la Comisión Redactora del Código Minero chileno actual. En su columna, publicada por Revista Minera Crisol, el especialista sostiene que la minería, como actividad estratégica, refleja en cada país no solo su riqueza geológica, sino también la forma en que el Estado organiza jurídicamente el acceso a los recursos. El texto invita a reflexionar sobre cómo dos naciones con realidades geográficas y políticas distintas estructuran sus marcos normativos para otorgar derechos de exploración y explotación.
Chile, reconocido como el principal productor mundial de cobre, ha construido un sistema jurídico minero de larga data, cuya expresión más reciente es el Código de Minería vigente, en cuya redacción participó el propio Fernández Montero. Este cuerpo legal establece un régimen de concesiones mineras, tanto de exploración como de explotación, que se caracteriza por su estabilidad y por garantizar derechos de propiedad sobre las pertenencias mineras. Mongolia, en tanto, emerge como un actor relevante en el concierto minero internacional, especialmente por sus yacimientos de cobre y carbón, y ha debido adaptar su legislación a los desafíos de atraer inversión extranjera mientras mantiene el control estatal sobre recursos estratégicos.
El modelo jurídico chileno y su influencia en el acceso a la minería
El profesor Fernández Montero, desde su experiencia en la Comisión Redactora del Código Minero, ha explicado en diversas instancias que el sistema chileno se fundamenta en la concesión como herramienta central para el acceso a la minería. Este mecanismo permite que privados, previo cumplimiento de requisitos legales, obtengan derechos exclusivos sobre áreas determinadas. La estabilidad jurídica ha sido uno de los pilares que ha permitido el desarrollo de la gran minería en el país, aunque también ha generado debates sobre la distribución de la renta minera y la relación con las comunidades.
En contraste, el régimen mongol ha experimentado reformas significativas en las últimas décadas, transitando desde un modelo de control estatal hacia uno de mayor apertura a la inversión extranjera, pero con salvaguardas para el interés nacional. Según el análisis, la comparación entre ambos modelos permite identificar buenas prácticas y desafíos comunes, como la necesidad de equilibrar la atracción de capitales con la protección ambiental y los derechos de los pueblos originarios.
Impacto y proyecciones del análisis comparado
La reflexión de Fernández Montero cobra relevancia en un contexto global donde la demanda de minerales críticos, como el cobre y el litio, se intensifica debido a la transición energética. Para Chile, mantener un marco jurídico claro y competitivo es esencial para sostener su liderazgo minero. El análisis sugiere que la experiencia comparada puede enriquecer el debate legislativo y contribuir a perfeccionar el acceso a la minería, asegurando que los beneficios lleguen también a las regiones productoras, como Atacama y la Provincia del Huasco.
El texto no entrega detalles adicionales sobre las conclusiones específicas del autor respecto de Mongolia, pero deja planteada la importancia de estudiar modelos foráneos para fortalecer la institucionalidad minera chilena. La columna se suma a las voces que, desde el ámbito académico, buscan aportar al diseño de políticas públicas en un sector clave para la economía nacional.












