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Las reservas de agua en Chile experimentaron un aumento de 26,8% durante 2026, al acumular 7.609 millones de metros cúbicos en los principales embalses del país al 13 de octubre, según el balance de la Dirección General de Aguas (DGA), dependiente del Ministerio de Obras Públicas. La cifra contrasta con los 6.001 millones de metros cúbicos registrados en octubre de 2025 y representa un incremento de 1.608 millones de metros cúbicos, configurando un escenario más favorable para actividades productivas que dependen de la disponibilidad hídrica, como la agricultura, la generación hidroeléctrica y la minería.
El repunte adquiere especial relevancia para las regiones del norte y centro de Chile, donde la escasez de agua ha condicionado durante años el desarrollo de proyectos mineros, la continuidad operacional y las inversiones en infraestructura de abastecimiento. La recuperación de las precipitaciones y la mayor acumulación de nieve en sectores cordilleranos explican en buena parte este resultado, que de todos modos presenta diferencias importantes entre cuencas y territorios. Mientras algunos embalses alcanzan su capacidad máxima, otros mantienen niveles reducidos, situación que obliga a mantener una gestión diferenciada del recurso.
Reservas de agua en Chile: el detalle del monitoreo de la DGA
El sistema de monitoreo de la DGA considera 25 embalses distribuidos en nueve regiones del país, destinados principalmente al abastecimiento agrícola, consumo humano y generación de electricidad. Del total de infraestructura supervisada, el 64% corresponde a embalses utilizados para riego agrícola, mientras que un 16% se destina a generación hidroeléctrica, un 12% al suministro de agua potable y el 8% restante combina funciones de generación eléctrica y riego. Esta distribución refleja la diversidad de usos que compiten por el recurso y la necesidad de una administración equilibrada.
Uno de los antecedentes más relevantes del balance es que solamente el embalse Peñuelas, ubicado en la Región de Valparaíso, permanece bajo el 20% de su capacidad. Esta condición representa una mejora respecto de períodos anteriores, cuando varios embalses del país registraban niveles críticos producto de la prolongada sequía. No obstante, el volumen almacenado constituye solo una parte del balance hídrico. La disponibilidad efectiva también depende de los derechos de aprovechamiento, la distribución territorial, los requerimientos de consumo y la evolución de los caudales durante los meses de mayor demanda.
Impacto en la minería y proyecciones para Atacama y Coquimbo
Las regiones de Atacama y Coquimbo destacan dentro del nuevo escenario hídrico, especialmente por su importancia para la minería del cobre, oro, hierro y otros minerales. En Coquimbo, cinco embalses presentan condiciones de capacidad máxima y vertimiento: Recoleta, Cogotí, Culimo, El Bato y Corrales. Este panorama resulta alentador para la actividad minera regional, que requiere grandes volúmenes de agua para sus procesos y ha debido adaptarse a la escasez mediante tecnologías de recirculación y desalinización.
El aumento de las reservas de agua en Chile mejora las perspectivas de abastecimiento para la minería y la generación eléctrica, dos sectores estratégicos para la economía nacional. Sin embargo, los expertos advierten que la recuperación no elimina los desafíos estructurales de gestión hídrica. La disponibilidad efectiva dependerá de cómo se distribuyan los caudales en los próximos meses y de la capacidad de las autoridades para administrar el recurso entre los distintos usuarios. El balance de la DGA constituye una señal positiva, pero no resuelve por sí solo la compleja ecuación hídrica del país.












