El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, exigió este miércoles la liberación de cuatro soldados salvadoreños secuestrados en Haití y anunció el inicio de una operación militar de rescate para traerlos de vuelta con vida. Los militares, integrantes de la Fuerza Aérea salvadoreña, forman parte de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), un cuerpo multinacional creado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en octubre de 2025 para restablecer la seguridad en el país caribeño. La emboscada ocurrió el domingo en Croix-des-Bouquets, una comunidad de Puerto Príncipe que ahora está controlada por grupos armados, según informaron las Fuerzas Armadas de El Salvador.
El incidente ocurrió cuando los soldados regresaban a su campamento en un vehículo blindado tras comprar alimentos en un mercado de la zona. Según el comunicado castrense, el vehículo fue alcanzado por explosivos y se incendió; los militares lograron huir, pero luego se perdió todo contacto con ellos. La GSF y la Policía Nacional de Haití confirmaron que realizan operativos en el área donde fueron atacados los salvadoreños y que, debido a los enfrentamientos, varios pandilleros habrían fallecido. La noticia ha generado gran conmoción en El Salvador, donde la política de seguridad de Bukele ha sido un pilar de su popularidad, y también ha puesto en evidencia los riesgos de las misiones internacionales en Haití.
Bukele advierte a las pandillas y confirma operación militar
Tras cuatro días sin referirse públicamente al incidente, Bukele publicó un mensaje en la red social X dirigido directamente a quienes mantienen como rehenes a los salvadoreños. «Nuestros hombres secuestrados no son combatientes. Son técnicos de aviación que forman parte de nuestra misión en Haití, dentro del marco de una misión internacional. Nuestra misión consiste únicamente en pilotos y personal técnico, cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra», expresó el mandatario. Y agregó: «Sin embargo, fueron secuestrados de manera cobarde mientras regresaban después de comprar alimentos en un mercado de la zona».
En su alocución, el presidente salvadoreño confirmó que se lanzó una operación militar para rescatarlos: «Tenemos un solo objetivo: traer de vuelta a nuestros cuatro compatriotas a casa con vida, sin ningún daño». Además, lanzó una dura advertencia a los líderes pandilleros: «Quiero que ustedes, los líderes de las pandillas, comprendan una cosa muy claramente: el ataque de hoy no es nada comparado con lo que se viene si no recuperamos a los cuatro rehenes con vida». Y remató con una frase que evoca su política de mano dura: «Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes».
Contexto de la misión internacional y desafíos en Haití
La Fuerza de Represión de Pandillas (GSF) fue establecida por la ONU en octubre de 2025 con el objetivo de apoyar a la Policía Nacional de Haití en la lucha contra las bandas criminales que controlan amplias zonas del país. El contingente salvadoreño se sumó a esta misión con personal especializado en evacuaciones médicas y apoyo logístico, lo que subraya el carácter humanitario de su labor. Sin embargo, la emboscada en Croix-des-Bouquets revela la complejidad y los riesgos que enfrentan las fuerzas internacionales en un territorio donde las pandillas mantienen un control territorial significativo. El hecho de que los soldados fueran atacados cuando regresaban de una actividad cotidiana, como comprar alimentos, evidencia la volatilidad de la situación y la necesidad de extremar las medidas de seguridad.
La comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de este caso, que podría tener implicancias para la continuidad de la misión multinacional. El gobierno salvadoreño ha reiterado su compromiso con la seguridad regional y ha solicitado el apoyo de otros países para presionar por la liberación de los soldados. Mientras tanto, las familias de los cuatro militares aguardan con angustia noticias sobre su paradero, y las autoridades han activado todos los mecanismos de coordinación para lograr un rescate exitoso. La operación militar anunciada por Bukele representa un paso decisivo, pero también un riesgo calculado que podría escalar el conflicto en la zona.
En los próximos días se espera que se intensifiquen los operativos de búsqueda y rescate, así como las gestiones diplomáticas para lograr la liberación de los soldados. La comunidad haitiana, por su parte, observa con preocupación cómo la violencia de las pandillas sigue cobrando víctimas y dificultando los esfuerzos por pacificar el país. El desenlace de este episodio será crucial para el futuro de la misión GSF y para la estrategia de seguridad de El Salvador en el ámbito internacional.












