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Brasil define su futuro en una segunda vuelta histórica entre Lula y Flávio Bolsonaro

0:00 / --:-- Locución HD

Brasil se apresta a vivir este domingo una jornada electoral decisiva con la segunda vuelta presidencial entre el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un cuarto mandato, y el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, condenado por intentar un golpe de Estado. Casi 159 millones de brasileños están convocados a las urnas en los comicios más reñidos de la historia del país, luego de que en la primera vuelta el candidato del Partido Liberal sorprendiera con una victoria que las encuestas no anticipaban y que derivó en un empate técnico para la definición.

El escenario de polarización extrema se enmarca en un proceso que ha tensionado las instituciones brasileñas desde las elecciones de 2022, cuando Jair Bolsonaro desconoció los resultados y alentó los ataques a las sedes de los tres poderes en Brasilia en enero de 2023. La condena judicial contra el expresidente por esos hechos marcó un precedente en la región, y ahora su hijo aparece como el heredero de un movimiento que, pese a las condenas, mantiene una base electoral sólida y ha logrado aglutinar el descontento de sectores medios y evangélicos. La elección trasciende las fronteras brasileñas: un continente que en los últimos años ha virado hacia la derecha, con el respaldo explícito del expresidente estadounidense Donald Trump, observa con atención el desenlace.

Debate final: moderación y ofensiva en el tramo decisivo

El viernes por la noche, en el segundo y último debate televisivo antes de la votación, Flávio Bolsonaro adoptó un tono inusualmente moderado con el objetivo de seducir a las mujeres y al electorado de centro, sectores que tradicionalmente han sido esquivos a la prédica bolsonarista. Lula, en cambio, pasó a la ofensiva y buscó acorralar a su rival en terrenos que el bolsonarismo considera propios, como la seguridad pública. Según analistas políticos citados por medios internacionales, el expresidente apeló a su gestión pasada en materia de reducción de la violencia y a la necesidad de un Estado presente frente al discurso de mano dura.

La campaña de Lula ha insistido en que la elección representa una disyuntiva entre la democracia y el autoritarismo, recordando la condena del patriarca de la familia Bolsonaro. Flávio, por su parte, ha intentado desmarcarse de los episodios más controversiales de su padre y ha centrado su mensaje en la crítica a la corrupción y en la defensa de la familia tradicional. Las encuestas de intención de voto, que en la primera vuelta subestimaron el apoyo al candidato oficialista, muestran ahora una diferencia mínima que mantiene la incertidumbre hasta el último momento.

Impacto regional y proyecciones de una elección crucial

El resultado de este domingo tendrá un efecto dominó en América Latina. Brasil, la mayor economía de la región, ha sido un actor clave en la integración regional y en la agenda climática global. Un triunfo de Flávio Bolsonaro podría consolidar el giro derechista iniciado en Argentina, Chile y otros países, mientras que una victoria de Lula reforzaría la posición de los gobiernos de izquierda y centroizquierda que aún resisten en el continente. La atención de los mercados y de los gobiernos vecinos está puesta en la capacidad de quien resulte electo para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad institucional.

Los comicios se desarrollarán con un despliegue de seguridad sin precedentes y con la mirada de observadores internacionales. El Tribunal Superior Electoral ha reiterado su compromiso con la transparencia del proceso, mientras ambos candidatos han llamado a sus seguidores a respetar los resultados. La jornada definirá no solo el rumbo de Brasil para los próximos cuatro años, sino también el equilibrio de fuerzas en una región que atraviesa un momento de definiciones ideológicas. Los primeros resultados oficiales se conocerán a partir de las 17:00 horas de Brasilia, y se espera que la diferencia sea estrecha, lo que podría prolongar la incertidumbre hasta bien entrada la noche.