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El agotamiento profesional y la sobrecarga cotidiana en los entornos de trabajo continúan siendo materias de alta preocupación para la salud ocupacional. En este contexto, un comunicado emitido por Santo Tomás encendió las alertas respecto a manifestaciones habituales asociadas al desgaste laboral que frecuentemente son normalizadas o pasadas por alto tanto por los propios trabajadores como por sus jefaturas.
Síntomas que encienden las alarmas
De acuerdo con las observaciones difundidas por la institución, factores como la apatía persistente frente a las responsabilidades habituales, el incremento en la comisión de errores imprevistos y una marcada disminución en la capacidad creativa e innovadora constituyen indicadores directos de que el bienestar físico y mental de la persona se encuentra en una fase de vulnerabilidad o estrés crónico.
Estas conductas no responden necesariamente a un déficit de compromiso individual, sino a estados de agotamiento que merman progresivamente la concentración y la motivación. Por ello, la orientación entregada apunta a reconocer tempranamente estos síntomas y promover espacios de diálogo laboral preventivo que permitan abordar oportunamente la fatiga antes de que devenga en cuadros clínicos de mayor complejidad.
















