Exoesqueletos en Chile: cuando la tecnología avanza más rápido que la accesibilidad
Claudio Inostroza Lillo
Director Terapia Ocupacional
Universidad Andrés Bello
Hace unas semanas se anunció la llegada a Chile de exoesqueletos desarrollados en Asia, Europa y Estados Unidos. Estos dispositivos robóticos, que se adaptan al cuerpo para asistir o potenciar los movimientos de una persona, representan uno de los avances más significativos en el ámbito de la rehabilitación y las tecnologías de apoyo. Su incorporación abre nuevas oportunidades para mejorar la movilidad, la autonomía y la participación de personas que viven con situaciones de discapacidad o con limitaciones funcionales derivadas de distintas condiciones de salud.
El aporte de la tecnología ha sido invaluable durante los últimos años. Desde sillas de ruedas tipo oruga que permiten subir y bajar escaleras, sistemas de realidad virtual aplicados a la rehabilitación, plataformas de telerehabilitación, dispositivos de comunicación aumentativa y otras tecnologías de apoyo, hemos visto cómo la innovación amplía posibilidades para el desarrollo de actividades cotidianas y la participación social.
Sin embargo, desde una perspectiva social y de derechos humanos, es importante reconocer que la tecnología por sí sola no resuelve las desigualdades que experimentan las personas en situación de discapacidad y las personas mayores en nuestra sociedad. Los exoesqueletos pueden facilitar la movilidad, pero seguimos enfrentando barreras físicas, comunicacionales y actitudinales que limitan la participación y el ejercicio de la ciudadanía. Veredas en mal estado, transporte inaccesible, falta de información accesible y experiencias de discriminación continúan siendo obstáculos cotidianos para miles de personas.
En el caso de la discapacidad, esta no se explica únicamente por una condición de salud o una limitación corporal. Surge, en gran medida, cuando las personas se encuentran con entornos que no han sido diseñados para la diversidad humana. Por ello, la incorporación de tecnologías avanzadas debe ir acompañada de políticas públicas orientadas a fortalecer la accesibilidad universal, el diseño inclusivo y la eliminación de barreras en los espacios físicos, digitales y sociales.
Asimismo, es necesario reflexionar sobre las brechas de acceso. El alto costo de adquisición y mantención de estas tecnologías, particularmente de los exoesqueletos, puede limitar su utilización a un número reducido de personas e instituciones. El desafío no es sólo contar con estas innovaciones en el país, sino garantizar que lleguen efectivamente a quienes más las necesitan, independientemente de su lugar de residencia, situación económica o sistema de salud.
Desde la Terapia Ocupacional comprendemos que el objetivo final no es únicamente mejorar una función corporal, sino favorecer la participación en actividades significativas. Las personas necesitan desplazarse para estudiar, trabajar, compartir con sus familias, practicar deportes, acceder a la cultura y participar activamente en la vida comunitaria en condiciones de igualdad.
La llegada de los exoesqueletos es una oportunidad para ampliar posibilidades de rehabilitación, autonomía y participación. Sin embargo, este avance también nos invita a abrir una conversación más amplia sobre el tipo de sociedad que queremos construir. El verdadero progreso no ocurrirá cuando más personas accedan a una tecnología de última generación, sino cuando ninguna persona vea limitada su participación por las barreras que la propia sociedad ha creado.
La tecnología puede ayudarnos a caminar más lejos. La inclusión es lo que nos permitirá llegar juntos.









