La crisis política derivada de la rebaja de penas a condenados por delitos de violación y abuso sexual de menores ha alcanzado un punto de quiebre en la relación entre el oficialismo y la oposición. En este contexto, Raúl Leiva, jefe de bancada de diputados del Partido Socialista, exigió al presidente José Antonio Kast una conducción firme y decisiva, sugiriendo explícitamente que el mandatario desista de su viaje programado al Vaticano, donde tenía previsto reunirse con el papa León XIV el próximo 4 de noviembre.
El conflicto se origina en la decisión administrativa del ministro de Justicia, Fernando Rabat, de otorgar beneficios penitenciarios a reos condenados por estos graves delitos, lo cual ha generado una fuerte repulsión social y una profunda fractura dentro del propio bloque de gobierno. Para el diputado Leiva, esta situación no es un simple desacuerdo técnico, sino una emergencia que debilita la institucionalidad de la Presidencia de la República y requiere una respuesta inmediata del primer mandatario, quien hasta ahora ha sido señalado por la oposición por no asumir el liderazgo necesario para contener el daño político y social.
Conducción presidencial frente a la crisis de rebajas
“El grave error que el presidente Kast reconoce, producto de la rebaja administrativa del ministro Fernando Rabat, de condenados por delitos de violación y abuso sexual de menores de edad, ha escalado”, señaló Leiva. El parlamentario enfatizó que esta situación “ha generado una verdadera emergencia dentro del Gobierno y creo que es importante darle una conducción”. Desde las filas socialistas, la exigencia es clara: el presidente debe dejar de lado las agendas diplomáticas de menor prioridad para enfocarse en resolver la crisis interna que amenaza la estabilidad de su administración.
Además de la crítica a la gestión del ministro Rabat, la oposición ha elevado sus pretensiones políticas, solicitando la renuncia no solo del titular de Justicia, sino también de los subsecretarios involucrados en el proceso. “Como oposición, hemos planteado nuestra posición en orden a que entendemos que tanto el ministro como los subsecretarios deben renunciar, pero es un tema que no se puede soslayar”, agregó Leiva, destacando que las propias declaraciones de los voceros del oficialismo han hecho necesario que el presidente asuma el control de la situación, descrita por el diputado como “la más grave desde el inicio del gobierno del presidente Kast”.
Impacto institucional y cancelación del viaje al Vaticano
La sugerencia de cancelar el viaje al Vaticano, confirmado por la Santa Sede para el 4 de noviembre en el Palacio Apostólico, responde a la percepción de que la presencia del jefe de Estado en el país es más trascendental que una audiencia papal en un momento de crisis. “No creo que sea oportuno —esta es una decisión del presidente, por cierto— ni que sea tan fundamental o trascendental el viaje que va a desarrollar. Yo creo que la presencia y el liderazgo, más que nunca, en una crisis tan profunda del oficialismo, pero que debilita la institucionalidad de la Presidencia de la República, requieren la conducción del señor presidente”, argumentó Leiva. Esta postura busca presionar al mandatario para que priorice la cohesión de su coalición y la respuesta a la opinión pública, que ha mostrado un alto nivel de rechazo a los beneficios otorgados a los condenados.
La decisión final sobre el viaje y la continuidad del equipo ministerial recae exclusivamente en el presidente Kast, quien enfrenta el desafío de equilibrar su agenda internacional con la necesidad de restaurar la confianza ciudadana. Mientras tanto, la oposición mantiene su presión política, anticipando que si no hay una respuesta contundente, la crisis podría derivar en una mayor inestabilidad parlamentaria y en un desgaste significativo para el gobierno de turno en las próximas semanas.









