Una denuncia por Ley Karin y un llamado de urgencia al Segundo Piso de La Moneda han vuelto a poner en el centro de la polémica al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, encabezado por la ministra Ximena Lincolao. La situación interna en las dependencias de Morandé 226 atraviesa por su momento más crítico, marcada por un quiebre definitivo en la relación de confianza entre la secretaria de Estado y la subsecretaria de la cartera, Carolina Rossi, sumando acusaciones cruzadas de maltrato laboral, despidos sorpresivos y un supuesto manejo irregular ante casos de acoso dentro de la institución.
Los antecedentes de este profundo cisma institucional se remontan a varios meses de tensión acumulada en el gabinete, tensiones que ya habían cobrado la salida en mayo pasado del exsubsecretario Rafael Araos debido a desacuerdos con la línea de despidos impulsada por la ministra Lincolao. El actual escenario escaló durante los últimos días tras conocerse una presentación formal bajo la Ley Karin que apunta directamente a la subsecretaria Rossi, en la cual se detallan situaciones ocurridas a finales de octubre que involucrarían desde gritos en espacios comunes hasta el presunto bloqueo en la comunicación de una denuncia por acoso sexual al interior del servicio público.
Detalles de la denuncia y la tensión en Morandé 226
De acuerdo con los antecedentes revelados, el documento ingresado narra dos episodios complejos. El primero de ellos alude a una reunión de gestión donde la subsecretaria supuestamente habría impedido el ingreso a su oficina privada, obligando a realizar la tratativa en un área abierta con exposición auditiva y elevando el tono de voz ante los funcionarios. El segundo incidente, catalogado como de mayor gravedad, sostiene que un grupo intentó informar de manera reservada sobre un eventual caso de acoso sexual que afectaría a una funcionaria, momento en el cual Rossi habría empujado hacia afuera al emisario y cerrado la puerta de manera abrupta.
Desde el entorno cercano a la subsecretaria descartaron tajantemente las acusaciones de empujones y aclararon que, si bien recibieron un rumor sobre presunto acoso, se solicitó de inmediato la formalización por escrito en menos de 24 horas para activar los protocolos correspondientes. Sin embargo, la controversia administrativa coincidió temporalmente con la decisión de la ministra Lincolao de desvincular a Nicolás Fuenzalida, principal asesor y mano derecha de Rossi, además del jefe de comunicaciones del ministerio, Hernán Tello, debilitando drásticamente el equipo de apoyo de la subsecretaría.
Impacto institucional y proyecciones de la crisis ministerial
La magnitud de los acontecimientos motivó que la subsecretaria Carolina Rossi se comunicara directamente con el Segundo Piso de La Moneda para manifestar su malestar ante lo que funcionarios consideran un intento sistemático por entrabar su gestión directiva. A esto se suma el rol de la Asociación de Funcionarios, cuya cercanía con la ministra Lincolao ha generado fricciones adicionales con el equipo de la subsecretaría, profundizando un clima laboral insostenible para el normal funcionamiento de la cartera encargada de impulsar la ciencia y la innovación en el país.
Analistas políticos y fuentes al interior del propio ministerio advierten que la convivencia institucional llegó a un punto de no retorno, estimando que la continuidad de alguna de las dos autoridades deberá resolverse desde el nivel central del Ejecutivo en las próximas semanas. Mientras tanto, la cartera enfrenta el desafío de mantener sus funciones estratégicas de desarrollo tecnológico y apoyo a la investigación nacional en medio de un escenario marcado por la incertidumbre administrativa y la presión de resolver con transparencia las denuncias ingresadas bajo los nuevos estándares de la legislación laboral chilena.









