El fenómeno de El Niño se perfila como un factor de riesgo significativo para la industria minera nacional, proyectando posibles alteraciones en la producción de cobre en Chile hasta comienzos de 2027. De acuerdo con un reciente análisis emitido por la consultora BMI, unidad especializada de Fitch Solutions, las intensas precipitaciones y el incremento en las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico tropical podrían desencadenar inundaciones y problemas logísticos en diversas faenas extractivas, puertos y fundiciones ubicadas tanto en territorio chileno como peruano.
Este evento climático natural, caracterizado por anomalías térmicas en el océano, suele presentarse de manera cíclica cada dos a siete años, generando escenarios radicalmente distintos según el continente. Mientras que en naciones como Australia y el sudeste asiático provoca episodios de sequía severa, en Sudamérica se traduce habitualmente en un régimen de precipitaciones muy superior al promedio histórico. Ante este panorama, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha ratificado en su actualización de octubre la alta probabilidad de que estas condiciones se mantengan con fuerza hasta el trimestre comprendido entre enero y marzo de 2027.
Antecedentes históricos y vulnerabilidad en la minería nacional
Para la minería chilena, los recuerdos de eventos pasados refuerzan la cautela institucional frente a este tipo de emergencias meteorológicas. BMI recuerda como principal antecedente el impacto registrado durante el año 2017, periodo en el que importantes yacimientos del país —como Los Bronces, operado por Anglo American, y el gigante cuprífero El Teniente de Codelco— se vieron obligados a detener de manera temporal sus actividades productivas debido a los temporales y al colapso de la infraestructura vial y de transporte.
Asimismo, el informe advierte que los mercados del cobre y del níquel son los que presentan una mayor exposición global, dado que sus principales centros de extracción se emplazan en zonas geográficas altamente vulnerables a estos patrones atmosféricos. En el caso específico de América Latina, las operaciones de extracción de litio también figuran en la lista de riesgo, donde lluvias inusualmente intensas podrían retrasar los cronogramas productivos y la puesta en marcha de nuevos proyectos estratégicos para la transición energética.
Proyecciones de mercado y factores estructurales
A pesar de la gravedad que implican las amenazas climáticas para la continuidad operacional en el norte y centro de Chile, los analistas de BMI estiman que, al menos por ahora, los desafíos estructurales de la oferta tendrán un peso mucho mayor en el desempeño de los commodities. Limitaciones operacionales históricas, la natural caída en la ley del mineral de los yacimientos tradicionales y la persistente incertidumbre política figuran como los elementos que realmente dictarán la pauta en los mercados internacionales durante los próximos años.
En cuanto a las repercusiones económicas, la consultora prevé que estas perturbaciones de origen climático podrían ejercer una presión al alza sobre el precio internacional del cobre, favoreciendo la cotización del metal rojo. El monitoreo constante que la NOAA realiza sobre la evolución de este fenómeno durante el verano austral será determinante para dimensionar con precisión el nivel de afectación sobre la infraestructura minera y asegurar la oportuna activación de protocolos de contingencia en la industria.






