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Investigadores revelan alta abundancia de isópodos nativos en olivares del valle del Huasco

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Un grupo de investigadores de la Universidad de La Serena (USerena) identificó una importante presencia de isópodos nativos en olivares situados en el valle del Huasco, en plena región hiperárida de Atacama. La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica Diversity, analizó un total de 14.128 ejemplares de estos crustáceos terrestres, comúnmente conocidos como «chanchitos de tierra», arrojando luces sobre la dinámica ecológica en agroecosistemas desérticos donde la humedad constituye un recurso sumamente escaso.

El trabajo académico fue encabezado por la Dra. Andrea P. Loayza y el investigador Jaime Pizarro-Araya, ambos adscritos al Departamento de Biología de la casa de estudios superior. Las labores de terreno se remontan a enero de 2022, en el marco de la tesis doctoral de Britt N. Wallberg —actual directora del Banco de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)—, quien inicialmente investigaba artrópodos en los valles del Huasco y Limarí. La alta concentración de isópodos en las muestras iniciales motivó al equipo a profundizar en el análisis de este grupo taxonómico poco explorado en condiciones de extrema aridez.

Dominio del género nativo Benthanoides en el desierto

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la alta dominancia del género nativo sudamericano Benthanoides, el cual representó el 46,7% de todas las capturas registradas. Este taxón estuvo presente de manera transversal en los cinco olivares evaluados en la Provincia del Huasco, alcanzando un notable 85,1% de representatividad en el predio olivarero más joven. Según destacó la Dra. Loayza, este resultado comprueba que los olivares de la zona logran sostener un componente relevante de fauna nativa a pesar de las severas condiciones climáticas del desierto y la intervención agrícola.

En cuanto a la composición de las especies, el análisis científico identificó cuatro taxones en total, divididos en tres especies introducidas y el mencionado género nativo. Los datos revelaron ciertas variaciones según la edad de los cultivos: mientras que en el olivar joven predominó ampliamente Benthanoides, en el terreno de edad intermedia la especie dominante fue Porcellio laevis. Por su parte, en los dos olivares centenarios evaluados, las tres especies más comunes se distribuyeron en proporciones mucho más equilibradas y similares.

Implicancias ecológicas y futuras líneas de investigación

Los expertos recalcan que estos patrones de distribución no responden de forma exclusiva a la edad de los árboles, ya que los sitios de estudio también presentan diferencias en sus sistemas de riego, estructura de la vegetación, cobertura superficial y disponibilidad de hojarasca. Estos factores generan verdaderos «refugios de humedad, sombra y materia orgánica» que permiten la supervivencia de organismos que dependen fuertemente del agua en un entorno hiperárido.

Los isópodos terrestres cumplen funciones ecosistémicas de vital importancia, tales como la descomposición de restos vegetales y el reciclaje de nutrientes en el suelo agrícola. Si bien los autores advierten que es prematuro formular recomendaciones normativas de manejo agronómico, enfatizan que las futuras decisiones productivas deben considerar la biodiversidad edáfica. El estudio —financiado por la Dirección de Investigación y Desarrollo de USerena (DIDULS), el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y una beca ANID— sienta una sólida línea base para evaluar próximamente cómo las prácticas agrícolas impactan en estas funciones ecológicas esenciales para el desarrollo sustentable del valle.