A 16 años de aquel histórico acontecimiento que mantuvo en vilo a Chile y al mundo entero, la memoria del rescate de los 33 mineros en la Región de Atacama sigue más viva que nunca a través del arte y el talento local. El artesano René Godoy Díaz ha encontrado en la emblemática hazaña de la mina San José una profunda fuente de inspiración, dedicando sus jornadas posteriores a la jubilación a recrear de forma completamente manual la histórica cápsula Fénix. Utilizando una cuidadosa selección de materiales reciclados, alambre, PVC y cartón, combinados con minerales y piedras representativas del territorio nortino, Godoy ha logrado transformar un símbolo de resiliencia nacional en una pieza tangible de identidad regional y memoria minera.
El hito del 13 de octubre de 2010, fecha en la que los 33 trabajadores regresaron a la superficie tras permanecer 69 días atrapados a más de 600 metros de profundidad, marcó indeleblemente la historia contemporánea de Copiapó y de todo el país. Lejos de quedar en el olvido, este episodio es reinterpretado por el artesano como un vehículo cultural que pone en valor la tradición cuprífera y minera de la zona norte de Chile. La iniciativa surgió como una búsqueda personal para ocupar el tiempo libre con un propósito significativo, evolucionando rápidamente hacia un emprendimiento artesanal único que cautiva tanto a visitantes como a corporaciones e instituciones públicas y privadas de la región.
Detalle minucioso y elementos de la zona
Cada una de las piezas elaboradas por René Godoy Díaz destaca por su extraordinario nivel de detalle y por la dedicación artesanal que hay detrás de su fabricación. En el interior de la pequeña estructura cilíndrica se incorpora la figura representativa de un minero equipado con sus implementos de seguridad reglamentarios, tales como el casco, los lentes de protección y el arnés, acompañado fielmente por la bandera chilena. El conjunto se completa con una placa conmemorativa alusiva al rescate y se presenta resguardado dentro de una elegante caja acrílica, lo que realza su valor estético y patrimonial para quienes lo adquieren como obsequio protocolar.
El proceso de manufactura se desarrolla íntegramente en el taller instalado en el hogar del artesano, donde cada réplica demanda un riguroso trabajo que puede extenderse entre ocho y 15 días. Al tratarse de una obra elaborada 100% a mano, decenas de diminutos componentes deben ser cortados, pulidos, pintados y ensamblados individualmente. A ello se suma la incorporación de piedras y minerales genuinos extraídos de la Región de Atacama, un sello distintivo que otorga un carácter geológico auténtico a cada miniatura, consolidando un producto que entrelaza la creatividad urbana con las riquezas naturales del desierto.
Proyección institucional y valor patrimonial
Gracias al carácter singular de su propuesta, el trabajo de Godoy ha encontrado un nicho preferencial en el mercado de los presentes corporativos e institucionales. Empresas del sector minero y diversas organizaciones locales encargan habitualmente estas reproducciones para entregarlas como reconocimientos a autoridades, visitas ilustres o trabajadores destacados que recorren las faenas de la zona. De esta manera, el esfuerzo individual de un vecino de Copiapó trasciende el ámbito decorativo para convertirse en un embajador cultural de la identidad atacameña.
Con este proyecto, la memoria colectiva del histórico rescate minero se renueva permanentemente, demostrando que el patrimonio de Atacama no solo reside en sus grandes yacimientos y su historia geológica, sino también en las manos de cultores y artesanos locales capaces de perpetuar la historia a través del reciclaje, la paciencia y el profundo orgullo por su territorio.









