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Primavera más lluviosa y con menos sol: cómo afecta el ánimo y la depresión estacional

0:00 / --:-- Locución HD

La llegada de la primavera suele asociarse con días más soleados, temperaturas agradables y una mejora en el estado de ánimo. Sin embargo, las condiciones meteorológicas de este año podrían dificultar esa transición para algunas personas. La mayor presencia de lluvias y nubosidad, en un escenario marcado por el fortalecamiento del fenómeno de El Niño, vuelve a poner el foco en los efectos que una menor exposición a la luz natural puede tener en la salud mental.

Según las proyecciones de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), durante el trimestre octubre-diciembre se esperan precipitaciones sobre lo normal en sectores de la zona centro-sur del país, junto con temperaturas máximas inferiores a los promedios habituales en parte del territorio. Este escenario coincide con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte durante los próximos meses.

Este escenario cobra especial relevancia para quienes experimentan cambios en su salud mental durante los meses de menor exposición solar. El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es una forma de depresión vinculada a los cambios de estación, cuyos síntomas suelen aparecer durante el otoño e invierno y disminuir con la llegada de la primavera. Sin embargo, una menor exposición a la luz natural podría representar una dificultad adicional para las personas sensibles a estas variaciones.

«Muchas veces asociamos la llegada de la primavera con una recuperación automática del ánimo, pero no siempre ocurre así. Cuando las condiciones climáticas mantienen una menor exposición a la luz natural, algunas personas pueden continuar experimentando cansancio, desmotivación o dificultades para concentrarse. Por eso, es importante reconocer estas señales y no atribuirlas únicamente al mal tiempo», explica Carolina Villas, psicóloga de Mutual de Seguridad.

Entre las manifestaciones más frecuentes de este trastorno se encuentran la fatiga, irritabilidad, alteraciones del sueño, problemas de concentración y pérdida de interés por actividades habituales. Cuando estos síntomas persisten, pueden afectar la vida cotidiana, las relaciones personales y el desempeño laboral.

La luz natural desempeña un papel importante en la regulación del ciclo de sueño y vigilia, además de intervenir en procesos relacionados con el estado de ánimo. Por ello, las personas sensibles a los cambios estacionales pueden experimentar mayores dificultades durante períodos prolongados de escasa luminosidad.

«La depresión estacional no desaparece necesariamente cuando termina el invierno. Si los síntomas persisten o interfieren en la vida cotidiana, es importante buscar apoyo profesional, mantener rutinas saludables y aprovechar los momentos de luz natural», señala Villas.