La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) formuló recientemente cargos gravísimos contra la empresa ENAP Refinería Aconcagua, ubicada en la comuna de Concón, Región de Valparaíso, por la presunta entrega de información falsa sobre la eficiencia de recuperación de azufre y la omisión deliberada de emisiones contaminantes en sus reportes oficiales. Este procedimiento sancionatorio, que contempla un total de cuatro infracciones, surge tras constatar múltiples incumplimientos a las obligaciones ambientales establecidas en el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví, además de vulneraciones a la normativa de emisión de ruidos.
El sector industrial y territorial de las comunas costeras de la Región de Valparaíso cuenta con antecedentes complejos en materia de fiscalización ambiental, donde la presión ciudadana y las exigencias normativas han aumentado drásticamente en los últimos años. Las exigencias del PPDA buscan resguardar la calidad del aire y la salud de los habitantes de la zona norte de la región, un territorio históricamente tensionado por la presencia de complejos industriales y refinerías que operan bajo estricto escrutinio de los organismos fiscalizadores del Estado chileno.
Cargos gravísimos por manipulación de datos y superación de emisiones
De acuerdo con los antecedentes técnicos detallados por la SMA, dos de los cuatro cargos imputados fueron calificados preliminarmente como gravísimos debido a la ocultación, alteración e imprecisión deliberada de antecedentes técnicos que impidieron a la autoridad ejercer oportunamente sus potestades de fiscalización. El primer cargo gravísimo apunta a que la empresa estatal no cumplió con la eficiencia mínima anual del 98% en el Sistema de Recuperación de Azufre (SRA) entre los años 2023 y 2025, simulando un cumplimiento legal mediante la manipulación interna de datos que en la práctica arrojaron eficiencias reales recalculadas de solo un 94,1% en 2023, 90,5% en 2024 y 90,2% en 2025.
El segundo cargo gravísimo se sustenta en la superación de los límites máximos permitidos de emisión de dióxido de azufre (SO₂), fijados en 1.145 toneladas anuales. La compañía omitió históricamente en sus reportes la corriente de flaring —correspondiente al quemado de gases en antorchas—, la cual representa la segunda fuente de emisiones más relevante de la refinería. Con la reestimación técnica realizada por el organismo fiscalizador, se verificó que la empresa excedió la normativa al alcanzar 1.277 toneladas de SO₂ en 2023 y 1.168 toneladas en el año 2024.
Impacto normativo, ruidos molestos y proyecciones de sanción
A las infracciones de carácter atmosférico se suman otros dos cargos clasificados como leves. El primero corresponde a la falta de validación del sistema de monitoreo continuo de emisiones (CEMS) para parámetros críticos como material particulado, SO₂, óxidos de nitrógeno y flujo de gases en la unidad de cracking catalítico. El segundo cargo leve se relaciona con la superación de la norma de ruidos, registrando niveles de presión sonora nocturna de hasta 57 dB(A) en receptores sensibles durante noviembre y diciembre de 2025, superando el límite de 45 dB(A) establecido por el Decreto Supremo N° 38/2011 del Ministerio del Medio Ambiente, un hecho respaldado por un historial de 16 denuncias ciudadanas.
Ante este escenario, el superintendente del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, enfatizó que la entrega de información veraz a la autoridad no es opcional y que la institución continuará cruzando datos corporativos para sancionar irregularidades. Debido a la gravedad de los incumplimientos, ENAP arriesga sanciones que podrían incluir la revocación de su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), clausura o multas acumuladas que en su conjunto superan los US$ 19 millones, equivalentes a un máximo de 22.000 Unidades Tributarias Anuales (UTA), disponiendo ahora de plazos legales para presentar un programa de cumplimiento o formular sus descargos formales.
















