Advertisement

Reflexionar para transformar: Los aprendizajes clave desde el acompañamiento pedagógico en la educación




Puedes cambiar la voz (gratis). Primero lee el título y luego la noticia.

El acompañamiento pedagógico se ha consolidado en los últimos años como una de las estrategias más potentes para transformar las prácticas docentes dentro de las aulas del país. Durante décadas, los procesos de supervisión escolar se limitaron a una simple fiscalización o evaluación punitiva del desempeño del profesorado, generando resistencia y escaso impacto real en los aprendizajes de los estudiantes. Sin embargo, la reflexión crítica y el diálogo colaborativo han comenzado a desplazar a los antiguos modelos jerárquicos, abriendo paso a una cultura de mejora continua basada en la confianza profesional y el análisis riguroso de la práctica pedagógica cotidiana en las comunidades educativas.

En este contexto, la Dra. en Educación Marcela Brevis Yéber, académica y docente de la carrera de Pedagogía en Educación Física de la Universidad Central Sede Región de Coquimbo, ha profundizado en los desafíos que enfrenta la formación inicial y continua de los profesores. Históricamente, la inserción laboral de los nuevos docentes y el perfeccionamiento de los profesores en ejercicio han adolecido de instancias sistemáticas de retroalimentación constructiva. La falta de acompañamiento especializado suele traducirse en aislamiento profesional, desgaste emocional y una menor efectividad en la implementación de estrategias didácticas innovadoras frente a la diversidad de los estudiantes actuales.

El rol transformador del acompañamiento pedagógico

Para lograr una verdadera transformación en los establecimientos educacionales, es imperativo entender que el acompañamiento pedagógico no debe concebirse como un juicio al desempeño individual, sino como un proceso de co-construcción y reflexión compartida. Según lo planteado desde la academia, la observación de aula debe estructurarse en tres fases esenciales: una etapa de preparación y diálogo previo entre el docente y el observador, la observación propiamente tal focalizada en aspectos específicos del aprendizaje, y finalmente una retroalimentación reflexiva fundamentada en evidencias empíricas recolectadas durante la clase.

Este enfoque metodológico permite que los profesores identifiquen sus propias fortalezas y áreas de mejora a través de la autoevaluación guiada, potenciando el desarrollo profesional situado. En regiones como Atacama y Coquimbo, donde las comunidades escolares enfrentan diversos desafíos socioemocionales y de infraestructura, fortalecer el apoyo técnico-pedagógico resulta vital para retener el talento docente, motivar a las nuevas generaciones de educadores y asegurar trayectorias educativas de calidad para niños, niñas y jóvenes.

Proyecciones y desafíos para las comunidades educativas

De cara a los próximos años, el gran reto para las instituciones formadoras de profesores y los sostenedores del sistema escolar —incluyendo a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP)— radica en institucionalizar programas de mentoría y acompañamiento que sean permanentes, horizontales y empáticos. La integración de la teoría pedagógica con la realidad territorial exige que los equipos directivos y los jefes de Unidad Técnico-Pedagógica (UTP) asuman un liderazgo pedagógico centrado en el aprendizaje y no meramente administrativo.

En definitiva, reflexionar para transformar implica asumir que la enseñanza es un proceso perfectible que requiere espacios protegidos para el diálogo profesional. Apostar por un acompañamiento pedagógico de excelencia no solo impacta directamente en el clima escolar y en la motivación de los estudiantes, sino que dignifica la labor docente y fortalece el sistema educativo público y privado en todo el territorio nacional.