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Justicia de Nuevo México impone a Meta multa histórica de 22.000 millones de euros por engañar a usuarios sobre privacidad




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La multa a Meta por 22.000 millones de euros dictada por un juez de Nuevo México, Estados Unidos, se convirtió en la sanción más alta jamás impuesta a una empresa tecnológica. La resolución, conocida este miércoles, considera a la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp culpable de engañar a los usuarios sobre su política de privacidad de datos y de cometer 43 millones de infracciones a la normativa de protección al consumidor de ese estado. El fallo marca un hito en la ofensiva judicial contra las grandes plataformas digitales y pone en el centro del debate la transparencia en el manejo de la información personal.

La decisión judicial se produce en un año particularmente adverso para Meta, que enfrenta crecientes cuestionamientos regulatorios en Estados Unidos y Europa. El caso se originó en la investigación sobre las prácticas de la compañía para recopilar y utilizar datos de sus usuarios, especialmente a través de Facebook, sin entregar información clara ni obtener consentimiento explícito. La magnitud de la sanción —equivalente a una fracción significativa de los ingresos anuales de la empresa— refleja la creciente intolerancia de los tribunales hacia las prácticas comerciales que vulneran la privacidad. En Chile, la discusión sobre protección de datos personales también ha cobrado fuerza con la implementación de la nueva ley que crea la Agencia de Protección de Datos Personales, lo que convierte este fallo en un precedente relevante para la región.

Multa a Meta: las claves de las 43 millones de infracciones

El juez de Nuevo México sustentó su resolución en la existencia de 43 millones de infracciones individuales a la ley de protección al consumidor, una cifra que surge de multiplicar el número de usuarios afectados por las conductas engañosas de la compañía. Según el fallo, Meta habría ocultado información relevante sobre cómo utiliza los datos personales con fines publicitarios y de perfilamiento, lo que impidió que los usuarios tomaran decisiones informadas. La empresa, por su parte, ha anunciado que apelará la decisión, argumentando que las prácticas cuestionadas eran transparentes y que la multa es desproporcionada. Voceros de Meta señalaron que la compañía cumple con las leyes vigentes y que la resolución desconoce los esfuerzos realizados para mejorar sus políticas de privacidad en los últimos años.

La sanción no solo afecta las arcas de Meta, sino que también envía una señal clara a la industria tecnológica global. Expertos en derecho digital señalan que este tipo de fallos podría inspirar acciones similares en otras jurisdicciones, incluyendo países de América Latina donde la regulación de datos aún está en desarrollo. En el caso chileno, la Ley 21.719, que entra en vigencia en diciembre de 2026, establece multas de hasta 20.000 UTM para infracciones graves, un monto considerablemente menor pero que apunta en la misma dirección: fortalecer los derechos de los usuarios frente a las plataformas.

Impacto en la comunidad y proyecciones del caso

El impacto de esta multa trasciende las fronteras de Estados Unidos y plantea interrogantes sobre el futuro de la regulación digital. Para los usuarios chilenos de Facebook, Instagram y WhatsApp —plataformas masivamente utilizadas en el país—, el fallo refuerza la necesidad de exigir mayor transparencia en el tratamiento de sus datos. Organizaciones de consumidores han señalado que este tipo de resoluciones evidencian la asimetría de poder entre las tecnológicas y las personas, y llaman a las autoridades locales a tomar nota. En Atacama y la Provincia del Huasco, donde el uso de redes sociales es intensivo tanto para la comunicación comunitaria como para actividades productivas, la protección de la privacidad se vuelve un tema cotidiano.

Meta deberá enfrentar un proceso de apelación que podría extenderse por meses o años, mientras la compañía evalúa el impacto financiero de la multa. Analistas estiman que la sanción, aunque histórica, no pone en riesgo la viabilidad de la empresa, pero sí la obliga a revisar sus prácticas y a destinar mayores recursos a cumplimiento normativo. El caso también presiona a los legisladores de distintos países para avanzar en marcos regulatorios más estrictos. En Chile, la futura Agencia de Protección de Datos Personales tendrá la tarea de fiscalizar a las plataformas y aplicar sanciones efectivas, tomando como referencia experiencias como la de Nuevo México. La multa a Meta se convierte así en un llamado de atención global sobre la urgencia de equilibrar la innovación tecnológica con el respeto irrestricto a la privacidad de las personas.