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GHD advierte que fósiles seguirán cerca del 60% del consumo energético en dos décadas y llama a estudiar cada faena minera antes de electrificar




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La consultora internacional de ingeniería GHD advirtió que la transición energética global será más lenta de lo que sugieren los discursos climáticos más optimistas. Según su reporte Future Energy, más del 80% del consumo energético mundial todavía depende de combustibles fósiles y, dentro de 20 años, esa proporción seguiría en torno al 60%. La firma utilizó esas cifras, en el marco del Día Contra el Cambio Climático que se conmemora el 24 de octubre, para plantear que la descarbonización de la industria —y en particular de la minería— exigirá inversiones sostenidas y cambios tecnológicos profundos, muy por encima del simple reemplazo de equipos.

El análisis de GHD cobra especial relevancia para Chile, donde la minería es uno de los sectores donde la electrificación gana terreno con mayor fuerza. La consultora sostiene que el desafío va más allá de cambiar camiones y equipos diésel por alternativas eléctricas: implica evaluar en conjunto los perfiles de consumo y demanda eléctrica de cada faena, la capacidad de la infraestructura existente y los nuevos requerimientos de suministro. A medida que la electrificación crece en escala, también se vuelve necesario analizar la capacidad de las redes y de las subestaciones —las instalaciones que transforman el voltaje de la energía para distribuirla—, además de los sistemas de carga que necesitará una flota eléctrica. Por eso, la consultora afirma que los estudios técnicos y económicos deben definir la factibilidad de cada alternativa antes de pasar a la ingeniería y la implementación.

Electrificación minera: GHD llama a estudiar cada operación antes de invertir

La líder de Colaboración Global y Energía de GHD en Chile, Claudia Merino, planteó que “la descarbonización no puede entenderse solo como reemplazar una fuente de energía por otra. El desafío es mirar los sistemas de manera integral: cómo producimos la energía, cómo la transportamos, almacenamos y también cómo modificamos procesos e infraestructura para utilizarla de forma eficiente y económicamente viable”. Sobre la electrificación, agregó que “para implementarla es necesario estudiar cada operación, entender sus requerimientos energéticos y evaluar la infraestructura necesaria para sostener esa transformación”.

El enfoque Future Energy de la firma apunta a una transición hacia un sistema energético asequible, confiable, seguro y de bajas emisiones de carbono, que combine electrificación, energías renovables, almacenamiento e infraestructura energética. GHD fue fundada en Australia en 1928 y cuenta con más de 12.000 profesionales en los cinco continentes. En Chile tiene más de 25 años de trayectoria y más de 650 colaboradores, con presencia en minería, energía, agua, transporte y medio ambiente. Para la consultora, el paso pendiente de la industria es convertir las metas climáticas en proyectos implementables, que reduzcan emisiones sin comprometer la seguridad ni la viabilidad operacional.

Impacto en la minería chilena y próximos pasos hacia una transición realista

Las proyecciones de GHD tienen un impacto directo en la minería chilena, especialmente en regiones como Atacama, donde faenas de gran escala conviven con comunidades y ecosistemas sensibles. La electrificación de flotas y procesos mineros no solo demanda inversiones cuantiosas, sino también una planificación cuidadosa de la infraestructura eléctrica, que en muchos casos requiere ampliaciones de red y nuevas subestaciones. La consultora insiste en que cada operación debe someterse a estudios de factibilidad técnica y económica antes de avanzar hacia la ingeniería de detalle, lo que implica plazos más largos y una coordinación estrecha entre las empresas mineras, los operadores eléctricos y las autoridades sectoriales.

De cara a las próximas décadas, el escenario que describe GHD plantea un desafío mayúsculo para las políticas públicas y las estrategias corporativas: cómo acelerar la descarbonización sin perder de vista la seguridad energética y la competitividad. La firma sostiene que la transición será gradual y que los combustibles fósiles seguirán teniendo un peso relevante hacia 2046, por lo que las decisiones de inversión en electrificación deben tomarse con una mirada sistémica y realista. Para la industria minera chilena, esto significa que el reemplazo de equipos diésel por eléctricos no será masivo ni inmediato, sino que dependerá de la maduración de la infraestructura y de la capacidad de las redes para soportar una demanda creciente. El llamado de GHD es claro: estudiar cada operación, evaluar su factibilidad y avanzar con proyectos implementables que reduzcan emisiones sin comprometer la continuidad operacional.