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Minería chilena libera capital estratégico mediante pólizas de garantía




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En un escenario de búsqueda constante por la eficiencia financiera, la industria de la minería chilena ha iniciado una migración masiva desde las tradicionales boletas bancarias hacia las pólizas de garantía minería, una herramienta que permite liberar millones de dólares en capital de trabajo. Este cambio de paradigma, que comenzó en las grandes compañías y hoy se extiende con fuerza hacia la mediana minería, responde a la necesidad de optimizar los estados financieros y reducir los costos operativos en un sector clave para la economía de regiones como Atacama. Al evitar la inmovilización de fondos que exige la banca, las empresas del sector están logrando una mayor liquidez para reinvertir en proyectos de exploración, tecnología y sostenibilidad.

Históricamente, el respaldo de contratos mineros dependía casi exclusivamente de las boletas de garantía emitidas por instituciones bancarias. Sin embargo, este mecanismo es hoy considerado ineficiente por expertos del área financiera, ya que consume líneas de crédito y figura como deuda vigente de corto plazo ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Según explica Igal Finkelstein, gerente de crédito y garantías de Gallagher Chile, el banco suele exigir que la empresa deje el dinero depositado a su resguardo o abra una línea específica que detiene el flujo de caja, limitando la capacidad de maniobra de las compañías frente a nuevos desafíos operacionales.

Beneficios estratégicos de las pólizas de garantía minería

La principal ventaja de este instrumento radica en que no retiene el capital de la compañía. «Si me piden un millón de dólares en boletas y lo sacas con póliza, yo no retengo ese millón», grafica Finkelstein, destacando que solo se cobra un fee por el riesgo, permitiendo que el monto total se destine a inversión productiva. En términos de costos, las pólizas de garantía minería resultan entre un 30% y un 35% más económicas que una boleta bancaria por el mismo monto asegurado. Además, los plazos de cobertura son significativamente más amplios, alcanzando hasta los cinco años de forma inmediata, superando los dos años que habitualmente ofrece la banca tradicional tras complejos procesos de comité.

Este ciclo de aseguramiento acompaña a las empresas desde la licitación hasta la ejecución final. Entre las modalidades más utilizadas destacan las siguientes:

  • Seriedad de la oferta: Filtra la entrada de proveedores de alto estándar sin asfixiarlos financieramente.
  • Fiel cumplimiento: Asegura la ejecución de las obligaciones contractuales, equivalente a entre un 10% y un 20% de la suma.
  • Correcto uso de anticipos: Resguarda los fondos entregados para la puesta en marcha de proyectos específicos.
  • Correcta ejecución de obra: Garantiza el cumplimiento técnico en infraestructuras críticas como parques eólicos o centrales hidroeléctricas.

Impacto en cierres de faena y mediana minería

Un hito fundamental en esta transición ha sido la validación por parte del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) para el uso de estas pólizas en los planes de cierre de faena minera. Este compromiso legal asegura que el territorio sea restituido en condiciones óptimas tras la explotación. Dado que los montos de cierre se actualizan anualmente según el tonelaje de producción, el uso de las pólizas de garantía minería ha evitado que las mineras enfrenten costos financieros crecientes e insostenibles bajo el modelo bancario, permitiendo una gestión ambiental más responsable y financieramente viable.

Finalmente, el proceso de adopción tecnológica ha facilitado esta migración, permitiendo que toda la tramitación se realice de forma digital con firma electrónica avanzada. Aunque la evaluación inicial de una empresa puede tomar hasta dos semanas, una vez establecida la línea de garantía, el flujo de operaciones se vuelve expedito. Para la Región de Atacama, donde la mediana minería juega un rol social y económico preponderante, la masificación de este instrumento representa una oportunidad crítica para fortalecer la competitividad de los proveedores locales y asegurar la continuidad de las operaciones en un mercado global cada vez más exigente.