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EE.UU. e Israel planifican nuevos ataques contra Irán tras las elecciones de medio mandato

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Los ejércitos de Estados Unidos e Israel han desarrollado nuevos planes para volver a atacar Irán después de las elecciones de medio mandato en EE.UU., según informó el periódico The New York Times, que cita a altos cargos estadounidenses y otras fuentes. La planificación se produce mientras las fuerzas armadas de ambos países han intensificado sus maniobras militares en la zona para practicar misiones de bombardeos, y cuando el Departamento de Estado ha dado instrucciones de evacuar al personal no imprescindible de su embajada en Arabia Saudita y sus familiares, ante la perspectiva de posibles nuevos ataques de los rebeldes hutíes en Yemen.

Este escenario se enmarca en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, donde Irán ha sido acusado por Washington y Tel Aviv de buscar expandir su influencia regional y desarrollar capacidades nucleares. Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre, condicionan el calendario de una eventual acción militar, ya que la administración busca evitar un impacto negativo en los comicios. Paralelamente, Israel se prepara para sus propias elecciones, en las que el primer ministro Benjamin Netanyahu se juega la reelección, lo que añade una dimensión política interna a las decisiones de seguridad.

Planes militares y evacuación diplomática en el contexto de las tensiones con Irán

De acuerdo con el New York Times, los planes incluyen ataques aéreos y navales coordinados contra objetivos iraníes, y han sido diseñados para ejecutarse una vez concluidos los comicios estadounidenses. Las maniobras militares conjuntas entre EE.UU. e Israel se han intensificado en las últimas semanas, con ejercicios que simulan bombardeos de precisión y operaciones de largo alcance. Estas actividades buscan disuadir a Irán y preparar a las fuerzas para una posible escalada.

En paralelo, el Departamento de Estado ordenó la evacuación del personal no esencial de su embajada en Riad y de sus familiares, una medida preventiva ante la amenaza de represalias por parte de los hutíes, grupo respaldado por Irán que opera en Yemen. Esta decisión refleja la preocupación de Washington por la seguridad de sus ciudadanos en la región y la posibilidad de que un conflicto con Irán desencadene ataques contra intereses estadounidenses y de sus aliados.

Impacto regional y proyecciones ante una posible escalada

La revelación de estos planes ha generado inquietud en la comunidad internacional, que teme una nueva guerra en Medio Oriente con consecuencias impredecibles para la estabilidad global y los precios del petróleo. Irán ha advertido en repetidas ocasiones que responderá con firmeza a cualquier agresión, y sus aliados regionales, como Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen, podrían activar frentes de conflicto en caso de un ataque.

Mientras tanto, la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente los detalles de la planificación, pero altos funcionarios han señalado que todas las opciones están sobre la mesa para contener el programa nuclear iraní. La evolución de los acontecimientos dependerá en gran medida de los resultados electorales en EE.UU. e Israel, y de la capacidad diplomática para evitar una confrontación abierta. En las próximas semanas, se espera un aumento de la retórica belicista y posibles movimientos de tropas en la región.