Benjamín Lillo, director de Señal 3 La Victoria, fue detenido por Carabineros durante la cobertura periodística de la tradicional romería realizada este domingo en Santiago, en las inmediaciones del Cementerio General. El comunicador permaneció varias horas detenido y fue dejado en libertad cerca de las 22:30 horas.
La detención se produjo pasado el mediodía, mientras Lillo se encontraba registrando un procedimiento policial en el contexto de la jornada. De acuerdo con su propio testimonio, al momento de ser aprehendido se encontraba claramente identificado como trabajador de prensa.
Lillo señaló que portaba credencial, una chaqueta con el logotipo de Señal 3 La Victoria y otros elementos visibles que identificaban su labor como comunicador. Según relató posteriormente, durante el procedimiento manifestó reiteradamente que se encontraba trabajando como prensa y que era director de un canal de televisión comunitario.
“En todo momento señalé que era prensa, que era director de un canal de televisión comunitario”, relató Lillo tras recuperar su libertad.
Según su versión, inicialmente se le habría informado que la detención correspondía a un supuesto desacato. Posteriormente, siempre de acuerdo con su relato, se habría mencionado una eventual acusación por atentado contra la autoridad.
El director de Señal 3 La Victoria cuestionó que existieran antecedentes que, a su juicio, justificaran su detención y denunció además que permaneció esposado al interior del vehículo policial. También afirmó que la constatación de lesiones y la toma de presión se realizaron mientras continuaba con las esposas puestas.
Tras varias horas en dependencias policiales, Lillo fue dejado en libertad. Radio Nuevo Mundo informó que durante la jornada hubo 24 personas detenidas en el contexto de la romería, entre ellas el director de Señal 3 La Victoria.
Desde el medio comunitario calificaron la situación como preocupante para el ejercicio del periodismo comunitario y alternativo, particularmente cuando sus trabajadores realizan cobertura en terreno durante manifestaciones y procedimientos policiales.
“Creemos que no es posible que a la prensa, por hacer su trabajo, se le tome detenida”, sostuvo Lillo.
El comunicador también señaló que no sería la primera vez que trabajadores de medios comunitarios enfrentan situaciones complejas durante este tipo de coberturas. Según afirmó, en manifestaciones anteriores se habrían registrado episodios en los que funcionarios policiales habrían retirado o incluso lanzado teléfonos utilizados por comunicadores para registrar los acontecimientos.
Una preocupación que vuelve a instalarse
La situación vuelve a poner sobre la mesa la discusión respecto de las condiciones en que periodistas y comunicadores comunitarios realizan su trabajo durante manifestaciones públicas, especialmente cuando se encuentran registrando procedimientos policiales.
Señal 3 La Victoria es un medio comunitario con una trayectoria de décadas y Benjamín Lillo ha ejercido públicamente como uno de sus principales representantes. Su participación en la defensa de la comunicación comunitaria y sus intervenciones sobre las condiciones de trabajo de estos medios están documentadas incluso en instancias oficiales. En 2024, Lillo participó en una audiencia registrada en la plataforma de la Ley del Lobby, donde se abordaron, entre otros temas, las dificultades de los medios comunitarios, las agresiones a periodistas, los protocolos de seguridad y los mecanismos de acreditación para la cobertura de actividades.
La detención ocurrida durante la romería vuelve así a instalar una pregunta que resulta especialmente sensible en una democracia: ¿están suficientemente garantizadas las condiciones para que los medios de comunicación puedan registrar e informar sobre hechos ocurridos en la vía pública, incluso cuando se desarrollan manifestaciones y procedimientos policiales?
Por ahora, los antecedentes públicos disponibles dan cuenta de la detención de Lillo y de su posterior liberación, mientras que las circunstancias exactas que motivaron su aprehensión y la actuación policial denunciada deberán ser esclarecidas con antecedentes oficiales.
Más allá de las versiones contrapuestas que puedan surgir, el episodio reabre un debate que no debería ser indiferente para la sociedad chilena: la libertad de prensa también debe proteger el trabajo de los medios comunitarios y de los comunicadores que realizan cobertura directamente desde las calles.

