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Líder de secta apocalíptica en Kenia es declarado culpable por la muerte de 191 personas, en su mayoría niños




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El líder de una secta apocalíptica en Kenia, Paul Mackenzie, fue declarado culpable este lunes por el asesinato de 191 personas, de las cuales todas menos una eran niños, según informó la BBC Mundo. Mackenzie, autoproclamado pastor, ordenó a los miembros de su congregación que dejaran morir de hambre a sus hijos para que pudieran «encontrarse con Jesús». La sentencia, emitida por un tribunal keniano, también condenó a otros 29 seguidores de la secta que enfrentaban los mismos cargos. Todos se habían declarado inocentes y insistieron en que nadie fue obligado a morir.

La doctrina de Mackenzie, conocida como la «secta de Shakahola», sostenía que la educación estaba prohibida y que la medicina moderna era considerada «malvada». El pastor dirigió a sus seguidores desde distintas partes de Kenia hacia el bosque de Shakahola, cerca de la costa, donde se encontraron más de 400 cadáveres en fosas poco profundas. Este es el primer veredicto por los cargos más graves de asesinato, aunque Mackenzie y otros líderes enfrentan además procesos por terrorismo, radicalización y negación de educación a menores.

El horror en el bosque de Shakahola: fosas comunes y niños enterrados

Las autoridades kenianas informaron que diecisiete hombres fueron contratados en el pueblo cercano para desenterrar los cuerpos, una tarea espantosa por la que recibieron apenas 8 dólares al día. «Cada tumba que encontramos tenía al menos tres cuerpos», declaró James, uno de los sepultureros, a la BBC. «Algunos de los restos pertenecían a niños de tan solo unas semanas de vida». Otro de los trabajadores, Salim Karisa, relató que «a veces llevábamos gente en nuestras motos al bosque, pero todo estaba tan planeado y era tan secreto que nadie sabía lo que pasaba dentro».

Los sepultureros describieron algunos de los restos de los niños como si tuvieran «las manos y las piernas atadas y el cuerpo envuelto en sábanas». En un caso, encontraron 12 cuerpos de niños alineados dentro de una fosa común, dispuestos como si fueran ropa, uno encima del otro. Aunque muchos de los seguidores de Mackenzie provenían de otras regiones, algunos de los restos pertenecen a personas conocidas en la comunidad, ya que los miembros de la secta solían acudir a la cercana ciudad de Shakahola en busca de provisiones y para recoger agua del río Galana.

Reacciones y próximos pasos judiciales

El exjefe de seguridad de Mackenzie, Enos Amanya Ngala, fue acusado inicialmente, pero luego llegó a un acuerdo con la fiscalía y se convirtió en testigo del caso. La sentencia de este lunes representa un hito en un proceso que ha conmocionado a Kenia y al mundo. Las autoridades continúan investigando los otros cargos que enfrentan Mackenzie y los 29 condenados, entre ellos terrorismo y radicalización, que podrían derivar en nuevas penas.

La magnitud de la tragedia ha llevado a cuestionar los mecanismos de control de sectas y la protección de menores en el país africano. Organizaciones de derechos humanos han exigido que se esclarezcan las responsabilidades y se garantice que hechos similares no vuelvan a ocurrir. Mientras tanto, las familias de las víctimas esperan que la justicia keniana imponga las sanciones correspondientes en la etapa de sentencia, cuya fecha aún no se ha definido.