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Nuevo libro revela los complejos años de Ricardo Lagos y su quiebre con la izquierda chilena

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El nuevo libro Poderosos, editado por Leila Guerriero y publicado bajo el sello de la Universidad Diego Portales (UDP), aborda en profundidad el legado político de Ricardo Lagos y su quiebre con los sectores de izquierda, en un volumen periodístico que recopila siete perfiles de figuras latinoamericanas. A través de la investigación de la periodista Daniela Mohor, la publicación reconstruye la trayectoria pública y privada del exmandatario mediante testimonios de familiares, colaboradores cercanos y adversarios políticos, marcando un punto de inflexión para entender la historia reciente de Chile y la evolución del sistema político nacional tras el retorno a la democracia.

El análisis histórico recuerda que Ricardo Lagos culminó su administración en 2006 con altos índices de aprobación que oscilaban entre el 60% y el 70%, cifras inéditas para la época postdictadura. Durante su mandato, el país experimentó un crecimiento económico promedio del 4,7% y una reducción sustancial de la pobreza gracias a la implementación de sistemas de protección social como Chile Solidario. Asimismo, su gestión estuvo marcada por la aprobación en 2005 de 58 enmiendas constitucionales que eliminaron los denominados enclaves autoritarios heredados de la dictadura militar, logrando además entregar la banda presidencial a una figura de su propio sector, Michelle Bachelet, un hito que ningún otro mandatario ha podido repetir desde entonces en la política chilena.

El distanciamiento interno y las críticas desde el progresismo

A pesar de su reconocimiento internacional como presidente del Club de Madrid y enviado especial para el cambio climático de la ONU, la situación en el plano interno experimentó un fuerte deterioro. Figuras del análisis político como Eugenio Tironi admiten que el entorno del exmandatario pecó de autocomplacencia al desatender las críticas locales que comenzaron a surgir. Lagos pasó a ser percibido por sectores de la centroizquierda como una figura distante, siendo cuestionado por fallas en proyectos emblemáticos heredados por la administración siguiente —como la reforma del transporte público— y por su vinculación con agendas empresariales y ambientales que generaron fricciones al interior del progresismo.

Las tensiones escalaron de manera definitiva durante sus intenciones de retornar a la presidencia en los años 2010 y 2016. En dichos procesos, el exmandatario enfrentó la férrea oposición de amplios sectores del Partido Socialista (PS) y del Partido por la Democracia (PPD), quienes cuestionaban su estilo republicano de corte presidencialista, concebido para gobernar por encima de los partidos tradicionales. El rechazo de las colectividades a sus condiciones para estructurar listas parlamentarias dinamitó sus aspiraciones, marcando según analistas y exnegociadores políticos el fin definitivo de la era de la Concertación y abriendo paso a nuevas generaciones de dirigentes críticos de su legado.

El impacto de las nuevas generaciones y el legado constitucional

El ciclo de cuestionamientos hacia la figura de Ricardo Lagos encontró su mayor eco en la emergencia de liderazgos políticos formados al calor de las movilizaciones estudiantiles y las demandas sociales de la última década. Figuras que posteriormente ocuparían altas magistraturas en el país centraron parte de su discurso en interpelar las bases del modelo económico y político consolidado durante los gobiernos concertacionistas, simbolizado en consignas ciudadanas que vincularon las deficiencias estructurales del Estado chileno a las reformas y acuerdos políticos de los años noventa y dos mil.

De este modo, la publicación editada por Leila Guerriero no solo aporta antecedentes biográficos y testimoniales sobre uno de los líderes más influyentes de la transición chilena, sino que también explicita las complejas contradicciones entre el reconocimiento internacional de su obra gubernamental y el profundo desgaste político interno que experimentó en la última etapa de su vida pública, reflejando las transformaciones y rupturas ideológicas que continúan moldeando el escenario político actual de Chile.