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El expresidente peruano que prometió recuperar Tacna y Arica en campaña y firmó el Tratado de Lima en el poder

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El expresidente peruano Augusto B. Leguía protagonizó uno de los giros más reveladores de la historia diplomática sudamericana al pasar de prometer recuperar Tacna y Arica en su campaña electoral de 1919 a firmar el Tratado de Lima de 1929, que puso fin a la disputa territorial por esos territorios tras la Guerra del Pacífico. El cambio de posición del mandatario, documentado por el historiador peruano Iván Millones, ilustra cómo los sentimientos antichilenos pueden ser utilizados políticamente para ganar votos y luego ser descartados una vez en el poder.

Millones, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), señala que el gobierno de Leguía permite comprender cómo los sentimientos hacia un país vecino son empleados políticamente para atraer votos, aunque el mandatario cambie de actitud tras asumir el cargo. Cuando Leguía participó en las elecciones de 1919, Perú aún mantenía la disputa territorial con Chile por Tacna y Arica, y el recuerdo de la Guerra del Pacífico formaba parte del debate electoral. En ese contexto, el candidato incorporó la reivindicación territorial a su campaña, ofreciendo recuperar Tacna, Arica y Tarapacá. Millones describe a Leguía como un político muy hábil que aprovechó las tensiones con Chile en la década de 1910 para su campaña.

Del antichilenismo al pragmatismo: el giro del expresidente

El historiador también mencionó al militar peruano Andrés Avelino Cáceres, considerado héroe de la guerra y respaldador de la candidatura presidencial de Leguía, lo que permitió observar la relación entre los protagonistas del conflicto y la política peruana de aquella época. Sin embargo, las promesas de campaña contrastaron con las decisiones que el mandatario tomó durante su segundo gobierno. Millones describe a Leguía como pragmático y señala que el cambio de actitud se produjo por la forma en que el mandatario entendía la política y por la influencia de Estados Unidos en las conversaciones diplomáticas. Según el académico, Washington probablemente estaba más interesado en que se solucionaran los conflictos, y Leguía mantenía buenas relaciones con ese gobierno.

«(Leguía) comienza su gobierno prometiendo recuperar todo lo que se había perdido en la guerra y al final su actitud es distinta. Pero también por ese carácter muy hábil como político, muy pragmático», agregó Millones sobre la aparente contradicción del gobernante. El Tratado de Lima de 1929, en el que Leguía participó como negociador, resolvió definitivamente la disputa por Tacna y Arica, dejando un saldo de 14 años de disputa que incluyó dos guerras totales entre ambos países.

Antecedentes territoriales y perspectivas de investigación

Según Millones, las relaciones entre Perú y Chile han atravesado distintas etapas desde mucho antes de la Guerra del Pacífico, incluyendo enfrentamientos durante la independencia y cooperación en la guerra contra España en la década de 1860. Por esa razón, no es posible establecer en qué momento surgieron los sentimientos de rechazo hacia Chile, pues la relación debe estudiarse teniendo en cuenta los cambios políticos y sociales de cada época. El académico recurrió al estudio de conmemoraciones, publicaciones y discursos relacionados con la memoria de la guerra para conocer cómo se manifestaban estos sentimientos durante las primeras décadas del siglo XX, destacando que en la Sierra Central la experiencia de la guerra y la transmisión de su memoria estuvieron acompañadas de sentimientos de rechazo más marcados.

Aunque el antichilenismo persiste en algunos sectores peruanos, no representa necesariamente a toda la población, según el investigador. Este proceso de transformación de percepciones generacionales no ocurrió de la misma manera en todas las regiones del país, y el académico considera que el tema merece ser explorado con mayor profundidad. La lectura de la memoria histórica de la Guerra del Pacífico permite comprender no solo el giro diplomático de un mandatario, sino también las dinámicas emocionales y políticas que atraviesan las relaciones internacionales entre países vecinos en Latinoamérica.