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Inesperada alianza política entre diputado socialista y ministra de Ciencia genera tensiones al interior de La Moneda

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El acercamiento político entre la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, y el diputado socialista Daniel Manouchehri ha generado profundas tensiones y reacomodos en el escenario político nacional, evidenciando diferencias internas respecto al manejo de la cartera tecnológica y la relación con el Poder Legislativo. Pese a las distancias ideológicas iniciales y a una relación que comenzó marcada por la mutua desconfianza tras la llegada de la secretaria de Estado desde Estados Unidos, el parlamentario —quien preside la Comisión de Ciencias de la Cámara de Diputadas y Diputados— se ha convertido en uno de los principales defensores públicos de la gestión ministerial, situándose en la vereda opuesta a sectores críticos del propio gobierno de José Antonio Kast.

Los antecedentes de este vínculo parlamentario se remontan a los primeros meses de trabajo en el Congreso, donde la ministra Lincolao debió familiarizarse con los códigos legislativos nacionales tras asumir su cargo. Según diversas fuentes del Congreso, el acercamiento comenzó a consolidarse alrededor de mayo, impulsado por una estrategia de la secretaria de Estado orientada a construir puentes transversales con los distintos sectores políticos para destrabar su agenda. Este esfuerzo incluyó encuentros de trabajo, seminarios e incluso instancias internacionales como una gira a Washington realizada en septiembre pasado, donde participaron legisladores de diversas sensibilidades políticas con el propósito de fortalecer la gobernanza en materia de innovación.

Tensiones en el Ejecutivo por la agenda de inteligencia artificial

La consolidación de esta relación quedó expuesta recientemente a raíz de los reparos surgidos en el Ejecutivo frente a la indicación sustitutiva presentada por la ministra Lincolao para reformular el proyecto de ley que regula la inteligencia artificial. Desde distintas reparticiones gubernamentales, incluyendo equipos de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) y el Segundo Piso de La Moneda, se advirtieron observaciones jurídicas y cuestionamientos presupuestarios provenientes de Hacienda, especialmente respecto a la incorporación de un mecanismo de depreciación acelerada del 100% destinada a inversiones tecnológicas en el país.

Frente a estas discrepancias internas y a los cuestionamientos dirigidos hacia la gestión ministerial, el diputado Manouchehri salió públicamente al paso para respaldar a la autoridad de gobierno, exigiendo mayor sintonía y orden dentro de la administración central. En declaraciones públicas, el legislador socialista emplazó directamente al Ejecutivo señalando que «el Segundo Piso de La Moneda debe dejar trabajar a la ministra», al tiempo que instó al mandatario a ordenar las diferencias existentes en torno a las prioridades legislativas del sector científico.

Proyecciones legislativas y desafíos de gobernabilidad

Las próximas semanas serán determinantes para el futuro de la agenda científico-tecnológica en el Parlamento, donde la capacidad de articulación de la ministra Lincolao y el respaldo de comisiones técnicas continuarán poniendo a prueba la cohesión del oficialismo. Mientras desde el entorno de la cartera se valora la trayectoria meritocrática y las redes internacionales de la secretaria de Estado, diversos actores políticos advierten que la gestión de proyectos complejos —como la regulación de los deepfakes y la normativa de inteligencia artificial— exigirá una coordinación más fluida entre los ministerios sectoriales y los equipos asesores de Palacio para evitar nuevos desencuentros institucionales.