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Parlamentarios piden mano firme a Cancillería por proyecto argentino contra buque Danstar

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El buque Danstar Malvinas se convirtió en el centro de una nueva controversia diplomática entre Chile y Argentina, luego de que parlamentarios chilenos exigieran a la Cancillería actuar con firmeza frente a un proyecto de ley presentado en el Congreso argentino que busca permitir la incautación de embarcaciones que abastezcan al archipiélago. El viaje, previsto para diciembre entre Punta Arenas y Puerto Stanley, ha generado reacciones políticas y jurídicas en ambos países, en un escenario marcado por los intentos del Gobierno chileno por bajar el perfil de la discusión y por la decisión de una naviera nacional de reactivar una ruta comercial interrumpida hace más de una década.

La polémica se originó en una iniciativa impulsada por la diputada argentina Agustina Propato, cuyo objetivo es habilitar la incautación de naves que provean a las islas Malvinas. La propuesta fue interpretada en Chile como una señal de presión sobre la navegación de bandera chilena y reavivó el debate sobre la soberanía, la libertad de navegación y las relaciones comerciales entre la Región de Magallanes y otros territorios. En ese contexto, integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados plantearon que la política exterior debe resguardar con mayor decisión los intereses nacionales, sin renunciar a la prudencia en el trato con el pueblo argentino, pero respondiendo con claridad a las iniciativas que consideran una escalada en la tensión bilateral.

Presión parlamentaria y análisis jurídico del buque Danstar Malvinas

El diputado del Partido Socialista, Nelson Venegas, cuestionó la conducción de la política exterior del canciller Francisco Pérez Mackenna y sostuvo que el país requiere una autoridad diplomática firme en la defensa de sus intereses. El parlamentario afirmó que se necesita un canciller fuerte en sus decisiones y firme en la defensa de la patria, siempre con prudencia con el hermano pueblo argentino, pero advirtiendo que las declaraciones y determinaciones provenientes de Argentina han continuado avanzando sin una respuesta proporcional. Sus declaraciones reflejan una preocupación más amplia por la continuidad de las señales políticas desde el país vecino y por el efecto que podrían tener sobre operaciones comerciales legítimas desde el sur de Chile.

En el plano jurídico, especialistas en derecho internacional han advertido que, incluso si la iniciativa argentina prospera en su Congreso, una legislación interna no podría por sí sola restringir el derecho de paso inocente reconocido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). Los expertos explican que un Estado no puede modificar unilateralmente las obligaciones internacionales que ha asumido en materia de navegación marítima, por lo que la aprobación de la norma no implicaría automáticamente la imposibilidad de tránsito del Danstar. Esta interpretación ha sido uno de los argumentos centrales para sostener que la ruta proyectada se sustenta en principios ampliamente reconocidos del derecho del mar y en la libertad de navegación en aguas internacionales y estrechos utilizados para la navegación internacional.

Proyecciones de la ruta comercial y reacciones desde Magallanes

La controversia también llegó a la Región de Magallanes, donde el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió el derecho de la zona a mantener relaciones comerciales con otros territorios. La autoridad comunal sostuvo que se trata de un buque chileno con bandera chilena y reivindicó el derecho de los magallánicos a comerciar con cualquier parte del mundo, agregando que ningún tercer país puede definir con qué negocia Punta Arenas y que el paso es inocente conforme a la Convención del Mar. Sus palabras buscaron instalar el debate no solo en el ámbito diplomático, sino también en el impacto económico y logístico que una conexión regular podría tener para el puerto y para el comercio regional.

El Danstar es la embarcación con la que la naviera chilena Easter Island Logistics pretende reactivar la conexión comercial marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas, una ruta que permanece suspendida desde 2011. La empresa proyecta concretar su primer viaje comercial a Puerto Stanley durante diciembre, con un itinerario que contempla atravesar el estrecho de Magallanes y continuar mediante el ejercicio del derecho de paso inocente, descartando la alternativa de navegar por el mar de Drake. La decisión de utilizar el estrecho responde a criterios de distancia, seguridad y eficiencia operativa, además de ajustarse al marco jurídico internacional invocado por la compañía.

Mientras la naviera mantiene su plan de reactivar la ruta, la presión sobre la Cancillería chilena continúa en aumento. Los parlamentarios que han intervenido en el debate insisten en que el Gobierno debe defender la libertad de navegación y evitar que iniciativas impulsadas desde Argentina afecten las operaciones comerciales desde Magallanes, en tanto los especialistas recuerdan que el derecho internacional ofrece resguardos concretos para el tránsito. El desenlace dependerá de la evolución del proyecto en el Congreso argentino, de la respuesta diplomática que adopte Chile y de la capacidad de la empresa para concretar en diciembre un viaje que, más allá de su dimensión comercial, se ha transformado en un símbolo de la tensión por la navegación y la soberanía en el Atlántico Sur.