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Frente a la reciente promulgación de la Ley de Migraciones, la Cátedra de Racismo y Migraciones de la Universidad de Chile se lanzó contra el Ejecutivo alertando sobre el discurso “cargado de exigencias y amenazas” con el que el gobierno de Sebastián Piñera respalda esta normativa.

De acuerdo con el espacio coordinado por la académica María Emilia Tijoux, el pasado 11 de abril, cuando Piñera promulgó la ley, “la intención del presidente de ‘poner orden en nuestra casa’ surgió una vez más con toda su violencia, pues supone que quienes llegan vendrían a ‘desordenar’ el país, logrando así producir un sentido común negativo contra quienes han llegado a Chile buscando trabajo y dignidad”.

“El gobierno de Chile corona tres años de instrumentalización de la política migratoria y de discriminación de carácter racista contra las personas migrantes frente a la ciudadanía nacional, consolidando un relato donde iguala narcotráfico y delincuencia internacional con migración indocumentada, y vuelve a subrayar la condición de ‘ilegalidad’ para referirse a las personas”, continuó la Cátedra, a través de una declaración. Según el proyecto levantado por la casa de Bello, “esta puesta en escena nuevamente deja ver la insistencia por establecer una división entre el buen migrante y el mal migrante, lo que busca dirigir la mirada de todo el país hacia la supuesta amenaza que contendría la migración”. “Este relato repetitivo del gobierno, ahora con una ley en la mano, ya no puede ser contrarrestado con la información, pues parece que la verdad ya no importa. Pero tampoco importan los datos de contribución neta que genera la migración para la economía nacional ni que menos de 1% de las personas migrantes cometan delitos, ni la contundente evidencia científica que muestra que el ingreso clandestino es consecuencia, en gran medida, de las decisiones tomadas por el propio gobierno en la gestión de la frontera”, explicó. Desde Iquique, el pasado domingo 11 de abril, el Presidente Sebastián Piñera se dirigió al país para promulgar la nueva Ley de Migraciones, tras ocho años de tramitación en el Congreso, la cual facilita las expulsiones administrativas. Según el mandatario, la ley permite “poner orden en nuestra casa, a través de una política ordenada, segura y regular, permitir la migración legal y combatir la inmigración ilegal”. “No queremos que ingresen a nuestro país el crimen organizado, el contrabando, el narcotráfico y aquellos que no respetan nuestras leyes”, agregó, aseverando que “quienes intenten ingresar clandestinamente, no solo comenten un delito, sino que se arriesgan a ser sujetos de expulsión”.

“Se impone la mentira y el castigo”

Para la Cátedra de la Universidad de Chile, “lo que está en juego aquí es la violencia reiterada, que al mismo tiempo que busca la adhesión de una sociedad cuando el sufrimiento es generalizado, fabrica e impone una mirada sesgada para proteger intereses contradictorios con los valores universales de la justicia, la igualdad, la democracia y el respeto de los derechos humanos”. “Tampoco parece importar que esta nueva ley conduzca a segmentos importantes de la población migrante a callejones sin salida gracias a una burocracia infinita que les expone a un régimen de explotación laboral insalvable”, lamentó por otro lado. “Lo que hoy importa es que la verdad ha dejado de respirar en un Chile en que se impone la mentira y el castigo desde la violencia que caracteriza a quien ha perdido poder y solo tiene en sus manos la fuerza y la disposición de ejercerla de manera brutal contra la población chilena y contra la población migrante”, continuó. Asimismo, de acuerdo con la instancia universitaria, “al promulgar la ley, el discurso estuvo cargado de exigencias y amenazas. Es la expresión concentrada de un racismo institucional que, al volverse mediático, construye la ficción que se supone como verdad y actúa como racismo cotidiano”.
  Fuente El Desconcierto