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De acuerdo con los fiscales estadounidenses que llevan el caso en Nueva York, el exmandatario recibió millones de dólares por sobornos y ganancias de múltiples organizaciones de narcotráfico en Honduras, México y otros lugares

Cuenta atrás para que el ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández sea extraditado a EEUU para enfrentar tres cargos por narcotráfico en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. El juez de Primera Instancia Edwin Ortez autorizó este miércoles la extradición del ex mandatario tras valorar los medios de prueba presentados por su defensa técnica y por parte de la justicia de EEUU que lo señala de haber transportado «más de 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a los Estados Unidos». Concretamente, la Embajada de EEUU en Honduras reveló en su día que Hernández «participó en una conspiración violenta de narcotráfico para recibir cargamentos de múltiples toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, entre otros lugares». Así, indicó que la droga se movilizó «por rutas aéreas y marítimas para transportarla hacia el oeste de Honduras hacia la frontera con Guatemala y finalmente a los EEUU».

Hernández, quien gobernó el país centroamericano entre 2014 y 2022, dejó el poder el pasado 27 de enero perdiendo así su inmunidad, lo que permitió su arresto y posterior encarcelamiento el 15 de febrero, un día después de que EEUU solicitara a Honduras su captura y extradición. Así, el expresidente, que por motivos de seguridad fue trasladado en helicóptero a la audiencia de este miércoles, continuará detenido en el Comando de Operaciones Especiales (Fuerte Cobra) de Tegucigalpa a la espera de ser trasladado en avión a EEUU.

Allí deberá enfrentarse judicialmente a la Corte de Nueva York que le acusa de conspiración para importar una sustancia controlada a los EEUU desde un lugar fuera del mismo, fabricar y distribuir una sustancia controlada, con la intención y conocimiento de que la misma sería importada ilegalmente a los EEUU. Asimismo, se le acusa de fabricar, distribuir y poseer con la intención de distribuir una sustancia controlada a bordo de una aeronave registrada en los EEUU.

En segundo lugar, se le acusa de usar o portar armas de fuego o ayudar e instigar al uso, el porte y la posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos. El tercer cargo que se le imputa es conspirar para usar o portar armas de fuego en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos.

A partir de ahora, una vez se ha dictado la resolución que da luz verde a su extradición, el ex mandatario solo podrá interponer el recurso de apelación, el cual será conocido y resuelto por el pleno de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, para lo cual su defensa técnica tiene un plazo de tres días para hacer uso de la garantía de segunda instancia.

Mientras tanto, se mantendrá la medida de detención provisional dictada el 16 de febrero por el juez de Extradición de Primera Instancia, Edwin Ortez, después de que fuera arrestado el día anterior en su vivienda durante un fuerte dispositivo policial en el que participó la agencia antidrogas estadounidense (DEA) y tras el cual acabó esposado de pies y manos. De este modo, Hernández ya se ha enfrentado a dos audiencias de extradición, de forma que en la primera se le informó de la acusación por parte de EEUU y se decretó prisión preventiva y en la segunda ya se autorizó que sea enviado a ese país para enfrentar a la justicia.

La solicitud de extradición que ya ha sido autorizada se produjo pocos días después de que trascendiera que Hernández se quedó sin visa para viajar a EEUU, después de que el Departamento de Estado de ese país se la retirara al incluirle en la lista de Actores Corruptos y Antidemocráticos a efectos del 1 de julio de 2021 cuando aún ejercía la Presidencia de Honduras.

El nombre del ex mandatario y sus posibles vínculos con el narcotráfico surgió a la luz en el proceso que se llevó a cabo contra su hermano Tony Hernández, quien fue condenado por un tribunal federal de Nueva York el 30 de marzo del pasado año a cadena perpetua por tráfico de cocaína a gran escala, dos años después de que fuera declarado culpable de enviar 185 toneladas de drogas a EEUU.

Concretamente, la sentencia señala que «el acusado (Tony Hernández) era un congresista hondureño que, junto a su hermano Juan Orlando Hernández, desempeñó un papel de liderazgo en una conspiración de narcotráfico violenta y auspiciada por el Estado».

Asimismo, el pasado 8 de febrero, fue condenado a cadena perpetua en Nueva York el narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes Ramírez, quien también tendrá que pagar una multa de 151,7 millones de dólares por enviar a EEUU «toneladas» de cocaína en connivencia con altos cargos políticos.

Así, durante el juicio contra Fuentes Ramírez, celebrado en marzo del pasado año, el fiscal adjunto de Nueva York Jacob Gutwillig indicó que el expresidente pactó una alianza con el cartel hondureño de Los Cachiros para introducir miles de kilos de cocaína en EEUU a cambio de coimas y protección a los narcotraficantes empleando fuerzas de seguridad y los organismos policiales.

A lo largo del juicio contra Fuentes, trascendió que, en una de sus conversaciones con Juan Orlando Hernández, éste le transmitió que iban a «meter la droga a los gringos en sus propias narices» y no se iban «a dar ni cuenta». El 22 de marzo de 2021, el jurado hizo público su fallo en el que se reveló que Fuentes pagó hacia 2013 al menos 25.000 dólares repartidos en dos sobornos a Juan Orlando Hernández cuando era presidente del Congreso de Honduras y candidato a la Presidencia.

«VÍCTIMA DE UNA VENGANZA ORQUESTADA»

Por su parte, la ex primera dama y esposa del ex mandatario, Ana García, ha denunciado que Hernández es víctima de una venganza orquestada «por parte de narcotraficantes hondureños que fueron extraditados» durante el mandato de su marido, de los que «en su mayoría se entregaron y negociaron allá en Estados Unidos» para conseguir que les redujeran sus penas de cárcel. «Han empezado a decir una serie de mentiras y de falsedades que estoy segura de que no van a poder probar aquí en nuestro país, pues sus testimonios no tienen la veracidad, ni las pruebas, ni el soporte», denunció, al tiempo que dijo que «sabemos que estamos frente a una gran injusticia».

Mientras, la senadora estadounidense por California y de origen guatemalteco, Norma Torres, ha manifestado en su cuenta de Twitter que «muy pronto le vamos a dar la bienvenida al co-conspirador. Felicidades Honduras’, empleando las mismas palabras que los fiscales de EEUU que han llegado a referirse a Hernández como un «co-conspirador» que convirtió a Honduras en un «narco estado» al implicar a militares y policías y otros funcionarios en el tráfico de drogas.

Precisamente, una de las últimas personas detenidas en Honduras ha sido el ex jefe de la Policía Juan Carlos Bonilla, conocido como ‘el tigre Bonilla’, quien tenía una orden de extradición por parte de EEUU desde mayo de 2021. El pasado miércoles fue arrestado y al día siguiente un juez dictó prisión preventiva contra él y fijó el 8 de abril la fecha para la segunda audiencia de extradición. Así, el 30 de abril de 2020, el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman y la agente especial de la DEA, Wendy Woolcock, revelaron que Bonilla estaba acusado de conspirar para importar cocaína a EEUU y delitos relacionados con armas, que involucran el uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.

Según la acusación del fiscal, Bonilla, quien fue jefe de la Policía Nacional de Honduras entre 2012 y 2013 durante el gobierno de Porfirio Lobo, burló la ley en una conspiración internacional violenta de tráfico de drogas en nombre del exlegislador hondureño ya condenado a cadena perpetua en EEUU, Tony Hernández, y su hermano, Juan Orlando Hernández. El guion de su detención fue el mismo que para el ex presidente: esposado de pies y manos y conducido a una cárcel de manera preventiva y de la que previsiblemente solo saldrá para viajar en avión a EEUU, con el fin de enfrentar a la justicia.

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