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Botones de pánico, teleasistencia, alarmas, detectores de humo, cámara de acceso remoto y sensores de movimiento, son algunas de las soluciones que pueden contribuir a mejorar la seguridad y autonomía de los adultos mayores.

Lunes 02 de agosto de 2021 – La pandemia del COVID-19 ha impactado la calidad de vida de las personas, sobre todo a las de la “tercera edad”. Según la encuesta “Calidad de Vida de las Personas Mayores Chilenas durante la Pandemia COVID-19”, realizada por la Universidad Católica, hay un aumento progresivo en los síntomas depresivos y de ansiedad entre los adultos mayores, cifra que llega hasta el 52% en el otoño de 2021, siendo una de las principales razones el aislamiento y la sensación de vulnerabilidad. En este contexto, el uso de la tecnología puede ser un gran aliado al entregarles mayor autonomía, seguridad y conectividad a los adultos mayores.

Hoy existe una serie de herramientas tecnológicas que brindan una solución práctica y de fácil uso para mejorar el bienestar de los adultos mayores. Una de ellas son los botones de pánico para monitorear su estado de salud y actuar con rapidez en caso de una emergencia. Son dispositivos inalámbricos que funcionan con una tarjeta SIM de datos y están asociados a un número de teléfono que permite identificar al emisor de la alerta en caso de un incidente. No necesitan contar con un plan de telefonía ni datos para operar, sino que solo con estar prendidos y cargados es suficiente para mantenerlos activos. Así, si una persona necesita asistencia médica a su domicilio, solo tiene que activar el botón para enviar una señal que es recepcionada a una central de comunicaciones. Desde allí, coordinarán el llamado a una ambulancia y darán aviso de la situación a sus familiares o cuidadores.

Para el director de Claro empresas, Francisco Guzmán, “el valor de la tecnología puede ser sustancial para la tercera edad, porque contribuye de manera muy concreta y significativa a mejorar su calidad de vida. En la medida que conozcan nuevas herramientas y comprendan su utilidad, pueden simplificar sus rutinas y resguardar mejor su bienestar. Luego avanzar a un siguiente nivel, como ser usuarios de telemedicina o de soluciones asistivas, lo que contribuiría a potenciar su salud y cuidado. Esto es algo que hemos podido ver mucho más claramente durante la pandemia”.

Por otra parte, también existen ejemplos en tecnologías asistivas como los servicios de teleasistencia, alarmas que suenan cuando se abre y se cierra una puerta, detectores de humo y de monóxido de carbono, cámaras con acceso remoto y sensores de movimiento, entre otros.

Según Guzmán, “una clave en este proceso es acompañar a las personas mayores y entregarles soporte continuo para que puedan familiarizarse con las plataformas y aplicaciones”. “Es necesario desarrollar programas masivos integrales a nivel nacional, que vayan más allá de facilitar la tecnología, y que requieren del compromiso transversal para su implementación”, concluye.