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Boric está “preocupado de desarrollar un Estado de bienestar y fomentar la inversión, particularmente verde”, afirma a El Desconcierto la prestigiosa economista y parte del equipo asesor de Gabriel Boric, Stephany Griffith-Jones. La doctora en economía de la Universidad de Cambridge no cree en las etiquetas de “extremo” que se le han puesto al candidato de Apruebo Dignidad. Sobre las pensiones, apuesta a una reforma “gradual” y asegura que “el ahorro continuará siendo administrado por gestores de inversiones y las reglas de inversión se mantendrán en el sistema nuevo”.

Incluida en 2017 dentro de la lista de los 100 economistas más influyentes del mundo por la revista inglesa Richtopia, Stephany Griffith-Jones es uno de los nombres que más destaca en el equipo de asesores económicos de Gabriel Boric.

Se unió a la candidatura en octubre, tras conocer sobre la propuesta del candidato de Apruebo Dignidad de crear un Banco Nacional de Desarrollo, uno de los temas de su expertise. Como asesora le ha tocado interactuar con conocidos economistas que se incorporaron tras los resultados de la primera vuelta, como Andrea Repetto, Roberto Zahler y Ricardo Ffrench-Davis.

Griffith-Jones estudió Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile y realizó labores en el Banco Central, todo esto antes de irse a Inglaterra, país donde vive desde hace décadas. Allí, se doctoró en Economía en la Universidad de Cambridge. Actualmente es la directora del área de reformas a los mercados financieros de la Initiative for Policy Dialogue, con sede en la Universidad de Columbia y fundada por el Premio Nobel Joseph Stiglitz, con quien tuvo la oportunidad de trabajar.

A dos semanas de la segunda vuelta, la experta responde a El Desconcierto y aborda parte de las críticas y temores que provienen desde el sector empresarial. “Vemos el financiamiento y la inversión pública como un complemento y un catalizador para la inversión y la empresa privada”, explica desde el país británico. No está de acuerdo con la etiqueta de extremista que muchas veces le han puesto a Gabriel Boric y ve con preocupación las ideas de Kast de rebajar los impuestos: “es bastante difícil compatibilizar la necesidad de responder a las demandas sociales al mismo tiempo que disminuir la carga fiscal”, argumenta.

-¿Por qué cree que se ha intentado instalar un discurso de “polarización” y “lucha de extremos”?

Yo pienso que Jose Antonio Kast es de extrema derecha, pero Gabriel Boric es de izquierda democrática; Boric es lo que en Europa se llama un socialdemócrata, preocupado de desarrollar un Estado de bienestar y fomentar la inversión, particularmente verde.

–Juan Sutil, presidente de la CPC, afirmó que le “generan dudas” temas como el emprendimiento estatal, argumentando que este tipo de iniciativas van en contra de las pymes. ¿Representaría estas propuestas un obstáculo para los emprendedores?

Una prioridad clara del programa de Gabriel Boric es el apoyo a las pymes, tanto financieramente como en asistencia técnica y otros aspectos. La visión que tenemos, por ejemplo en expandir el rol de la Corfo, que es muy pequeña comparativamente, en términos internacionales, y lo que fue en el pasado en Chile, para que apoye más y mejor a las empresas privadas, particularmente en áreas como innovación, para aumentar la productividad y la diversificación productiva, por ejemplo hacia inversión en sectores que apoyaran una economía ecológicamente sostenible. Vemos el financiamiento y la inversión pública como un complemento y un catalizador para la inversión y la empresa privada, no como una competencia.

-El programa de Gabriel Boric busca implementar una reforma tributaria para subir la carga en 8 puntos del PIB en 8 años. Dada la composición del Congreso, ¿se debería reducir esa meta? ¿Qué tanto?

Los programas de gobierno señalan una hoja de ruta, una dirección en los cambios que se desean para un país. Esta no es la excepción. La velocidad de aquello dependerá de las condiciones, una de las cuales son las mayorías con las que debe contarse para avanzar, incluyendo crucialmente la del Congreso.

-En contraparte, el candidato José Antonio Kast propone rebajar impuestos, ¿cómo ve esa dirección?

Es bastante difícil compatibilizar la necesidad de responder a las demandas sociales al mismo tiempo que disminuir la carga fiscal. Aún más, si se está partiendo de una situación de déficit fiscal muy alto.

-También Kast propone el despido de miles de funcionarios públicos, así como eliminar ministerios para reducir el gasto. ¿Ve viable el programa del candidato republicano? ¿Cuáles serían algunas de las consecuencias de implementarlo?

Creo que despedir tantos funcionarios públicos puede reducir la eficiencia del Estado. Por ejemplo, si se quiere reducir la evasión tributaria, es importante fortalecer el Servicio de Impuestos Internos y no debilitarlo. Además, tal despido generaría problemas sociales.

-Usted ha destacado la importancia de las AFP para el mercado de capitales chileno y ha llamado a reformar el sistema de pensiones de forma “prudente”. ¿Se contrapone eso con la promesa de Boric de terminar con las AFP?

No se contrapone porque el ahorro continuará siendo administrado por gestores de inversiones, y las reglas de inversión se mantendrán en el sistema nuevo. Creo que es mejor hacer la transformación de forma algo gradual.

Banco Nacional de Desarrollo

Como especialista en finanzas internacionales y desarrollo, Stephany Griffith-Jones es una de las voces autorizadas a nivel mundial para hablar de los bancos de desarrollo, una de sus pasiones. El programa de Boric propone la creación de un Banco Nacional de Desarrollo, un banco público con un mandato relacionado a los objetivos de desarrollo del país, según explicó su equipo.

La economista considera que la iniciativa puede demostrar ser muy valiosa para el país y que es “clave para Chile”, sin embargo, apunta a no acelerarse y partir por “mejorar y ampliar la Corfo”.

-¿Qué enseñanzas nos deja la implementación de bancos de desarrollo en otros países? ¿Qué ejemplos considera más emblemáticos?

Hay una rica experiencia internacional de la cual podemos aprender. Por ejemplo, la importancia de la escala suficientemente grande para tener suficiente impacto en la inversión y el crecimiento, es muy clave para Chile. Para mí , dos modelos importantes son la KfW alemana y -a nivel regional- el Banco Europeo de Inversiones, pero hay muchos otros, como el BPI francés y Bancoldex en Colombia.

-¿Qué tipo de emprendedores serían el objetivo de un Banco Nacional de Desarrollo en Chile?

El apoyo a la empresa privada iría particularmente a la pymes, que muchas veces carecen de suficiente acceso a las finanzas, pero también a apoyar a empresas grandes en sectores prioritarios, como el hidrógeno verde, expansión de energía solar y eólica, entre otras.

-Ha asegurado que impulsar un banco de desarrollo en Chile “es un proyecto que le conviene al sector privado”. ¿En qué sentido? ¿Podría ayudar a generar más inversión privada?

Un banco de desarrollo justamente está destinado a generar mayor inversión privada, y estimular el emprendimiento innovador. En muchos países, además del aporte fiscal, la banca de desarrollo, se puede apalancar colocando bonos en el mercado privado de capitales local, lo que lo profundiza.

-¿Qué diferencias tiene este tipo de iniciativas con programas como los de Corfo? ¿Serían sistemas paralelos?

Pienso que sería mejor partir mejorando y ampliando la Corfo, tanto en volumen de recursos, como en el rango de instrumentos que usa. Después se podría pensar en transitar hacia una banca de desarrollo, construida sobre la base de la Corfo, que, por ejemplo, separe el capital de riesgo de las operaciones de crédito, ya que requieren capacidades bastante diferentes.

-¿Cómo se complementa esta iniciativa con otro eje central como es generar un desarrollo con protección del medio ambiente?

Una importante prioridad, tanto de Corfo como de un eventual banco de desarrollo, sería apoyar, junto con la empresa privada, la mitigación y adaptación al cambio climático. Ello es muy importante para cumplir las metas de los acuerdos del COP en París y Glasgow. Pero también será clave para apoyar nuevas inversiones privadas y públicas, así como empleos en estas actividades verdes, que tienen un gran futuro en Chile. En términos tanto del mercado nacional, pero también de exportación. Pienso se debe apoyar el hidrógeno verde, producción y elaboración del litio, energías renovables. La discusión detallada de los sectores a apoyar y la mejor manera de hacerlo también debe ser desarrollada mediante un diálogo del gobierno con el sector privado, así como con representantes de los trabajadores.